HOMEOPATIA VETERINARIA     

 

HOMEOPATÍA PARA ANIMALES EXÓTICOS

“Si las leyes que yo proclamo son las de la Naturaleza, ellas habrán de servir para todo ser viviente”. Dr. Samuel Hahnemann

Por el Dr. Horacio De Medio (Profesor titular de la Cátedra veterinaria de la AMHA)

 

Habitualmente dentro del “mundo homeopatizado” se considera que las especies animales domésticas son las más pasibles de ser tratadas con homeopatía. Por eso resulta bastante habitual tratar enfermedades y trastornos de perros, gatos, caballos y canarios, todas macotas habituales hoy día (y aún hámster, cobayos y peces de acuarios)

En todos los casos, la cercanía de los dueños, con su conocimiento y afecto brindan invalorable aporte al veterinario homeópata, para definir las más nítidas características del animal en cuestión y así encontrar el remedio para su curación.

¿Pero, si el animal en cuestión no es doméstico? O si la relación con el animal es escasa o nula en afecto y conocimiento; o si la relación está mediatizada por una dependencia necesaria (caso de especies en zoológicos o de trabajo como los circos) ¿Que se puede hacer?

La experiencia valiosa de algunos veterinarios homeópatas, en casos difíciles, ha comenzado a dar las respuestas en forma concreta. Veamos algunos casos:

Elefantes.

El Dr. Ferreol, de Genova, en 1930 informó sobre el buen resultado obtenido con platina

(medicamento de gran afinidad por la espera sexual) para tratar la excitación desmesurada de elefantes en celo. Un os años atrás y en el zoológico de La Plata, la Dra. Alayan y el Dr. Minotti pudieron curar un panadizo (uña encarnada con supuración) a una elefanta, con un medicamento conocido como es el Hepar Sulphur. Tal curación se produjo en pocos días y luego de haber fracasado varios intentos terapéuticos convencionales (antibióticos y antisépticos)  ¡a lo largo de dos años!

Hipopótamo

El Dr. Videla publicó un interesante artículo sobre el tratamiento del prolapso rectal en una hembra hipopótamo de 35 años. El prolapso medía más de 15 cm., con la mucosa color rojo vivo, y se había colocado al ejemplar en una pileta llena de agua fría para moderar la inflamación. Belladona 6ta., en repetida dosis seguida de una toma única de Mercurios 1000 mejoraron notablemente al animal a los tres días de iniciado el tratamiento.

Le administraron el remedio en polvo, con pan o pasto verde fresco y la curación completa y sin recaídas se obtuvo en la semana después de la prescripción de Calcárea Carbónica 200 dado como remedio del terreno orgánico.

En el mismo artículo el Dr. Videla menciona otros posibles remedios para tratar estas afecciones (en este tipo de animales), tales como Aloe, Ferrum Metálico, Ignatia, Lachesis, Muriaticum Acidum y Sepia, cuando, según sus palabras por tamaño, vejez, indocilidad, u otro motivo, no se puede o no se debe intervenir quirúrgicamente.

El mismo autor, en una presentación ante las 5tas. Jornadas de la Universidad Nacional de La Plata, destacó el éxito obtenido al tratar bovinos que sufrían de papilomatosis y verrugas múltiples, con Thuya 200 en algunos casos y Causticum 6ta;. 30; o 200 en otros, según la particularidad de cada proceso.

Finalizando esta corta presentación se puede afirmar sin dudar, que la Homeopatía

Brinda todas sus bondades a las más variadas especies animales, a condición de que se sepa encontrar en cada animal enfermo, sus formas individuales de sentir y manifestar su enfermedad.

 


 

¿Sabe Ud. que existe la Homeopatía veterinaria? Desde que el propio Dr. S. Hahnemann curó a su caballo de una oftalmia periódica (afección ocular que padecen algunos equinos), la historia de la Medicina Veterinaria Homeopática corre paralela a su similar humana. Hace varios años (todavía yo no hacía homeopatía) me solicitaron una ínter consulta por mi especialidad en cirugía y traumatología. Se trataba de un Ovejero Alemán de 16 años de edad, que padecía de displasia de cadera(malformación congénita de la articulación de cadera), con dolor en todas las articulaciones y atrofia muscular. Estaba postrado, sin poder moverse ni levantarse, estaba débil y sin voluntad, como resignado. La dueña, una señora muy compasiva, quería hacer todo lo posible para curarlo. Consultó con los especialistas más importantes, que intentaron diversos tratamientos pero sin resultado. Recuerdo que en esa consulta me sentí impotente; sabía que no existía tratamiento alguno para aquel animal y que, si estuviéramos en otro país, la eutanasia sería su camino. La señora X no se conformó y obtuvo la dirección del mejor especialista mundial en reumatología humana. Con ese dato y una valija llena de  radiologías y análisis de todo tipo, como era una persona pudiente, se dirigió a Holanda y se entrevistó con el profesor recomendado. En Europa es común que se trabaje en equipos multidisciplinarios y por esto, fue derivada al jefe de veterinarios. Cuando salió del consultorio, en Copenhague (Dinamarca) con un remedio en su cartera, estaba sorprendida por las preguntas del veterinario danés, pero al regresar a Buenos Aires, su sorpresa fue mayor cuando su mascota, después de recibir la medicación, se levantó, caminó y moviendo la cola le pidió de comer. Era un remedio homeopático y el Danés, un veterinario homeópata. Esa fue la gota que rebalsó el vaso,  la que me decidió a empezar el curso de Homeopatía y una nueva etapa en mi carrera profesional, que luego me daría grandes satisfacciones. La pregunta: qué le dio!, la escuche  muchas veces, porque cuando el remedio está bien  elegido, y coincide con los síntomas del paciente, este se cura. Esto que parece tan simple, a veces parece magia. Si la señora X hubiese sabido que en la Argentina hay homeópatas veterinarios y que está en pleno desarrollo, se hubiera ahorrado bastante dinero. Por esto le pido a los lectores que difundan que la Homeopatía Veterinaria Argentina existe.

Jorge Muñoz           
Médico Veterinario Homeópata
maralvet@netizen.com.ar 

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