ENFERMEDADES DE LAS VENAS

 

 

Las flebopatías o enfermedades de las venas son muy frecuentes, pues afectan amplios sectores de la población y aumentan con la edad. Se detectan en menos del 15 % de los individuos  menores de 25 años y en más del 50 % de la población mayor de 60 años. La historia familiar de varices multiplica por dos la probabilidad de padecerla, con un discreto predominio en las mujeres.

 

En su génesis son importantes, además, factores ambientales, climáticos y, sobre todo, alimentarios (dietas que favorezcan el estreñimiento) y de hábitos sociales (profesión, ropa, calzado, tabaco). Su aparición en el embarazo (factores hormonales y compresivos) se comprueba en más del 50 % de las mujeres, aumentando la probabilidad en las multíparas.

 

En su evolución el síndrome varicoso ocasiona insuficiencia venosa en el 30-40 % de los pacientes, episodios flebíticos en el 6-8 %, lesiones tróficas en el 2-4 % y varicorragias en el 1 %.

 

La presencia de dilatación, alargamiento y tortuosidad del sistema venoso se designa con el nombre de varices. Al utilizar este término nos referimos sobre todo a la afectación del sistema venoso superficial de las extremidades, si bien existen otros tipos de várices en otras partes del organismo.

 

La posición de pie, la retención hidrosalina de origen hormonal (anticonceptivos, hormonas, etc.) sumandos a la predisposición genética, favorecen la aparición de esta enfermedad.

 

Cuadro clínico

Las manifestaciones clínicas son muy variadas de un individuo a otro y según el grado de insuficiencia alcanzado.

 

El aspecto de las dilataciones  varía desde las varículas o arañitas que son de pequeño calibre y tonalidad muy azulada al de grandes dilataciones (troncos gruesos).

 

Por lo general, la evolución clínica de las varices es secuencial y pueden distinguirse cuatro estadios evolutivos.

 

En el primer estadio aparecen dilataciones superficiales de poca intensidad, con escasa sintomatología y repercusión fundamentalmente estética.

 

En el segundo estadio se dilata el sistema superficial, aumenta su presión y aparecen cansancio y pesadez de las piernas en relación con el permanecer mucho tiempo de pie y casi sin moverse (ortostatismo prolongado). Este síntoma mejora al caminar o al elevar las extremidades. También en esta etapa puede aparecer dolor, sobre todo, en la región de los tobillos y en las masas musculares de las pantorrillas. El tipo de dolor varía con la afección y el individuo enfermo. Los calambres se localizan en los gemelos y especialmente de noche.

 

Aparece prurito (picazón) sobre todo en la región maleolar (tobillos) y en el dorso del pie, así como en las áreas próximas a las grandes dilataciones venosas.

 

El edema se inicia al principio en los tobillos y se extiende finalmente afectando toda la pierna. Constituye el síntoma de mayor significación patológica, ya que representa el fracaso de los mecanismos de regulación del drenaje venoso. Inicialmente cede con el reposo con las piernas levantadas, pero con el tiempo se vuelve rebelde al tratamiento postural.

 

En el tercer estadio encontramos  pigmentación cutánea y en esta fase es frecuente el prurito intenso con episodios de eccematización y la aparición de induración y atrofia cutánea.

 

En el cuarto estadio aparece la consecuencia final de las alteraciones mencionadas: la úlcera cutánea, de localización generalmente maleolar interna (región interna del tobillo). La morfología (forma y características) de la úlcera varicosa es variable (de acuerdo al terreno del paciente sobre el cual se desarrollan). La sobreinfeccíon de estas úlceras es frecuente.

                                           Complicaciones

Los trastornos tróficos de la piel y las ulceraciones son las complicaciones más frecuentes de las varices.

 

La tromboflebitis de una dilatación varicosa recibe el nombre de varicoflebitis y constituye otra de las complicaciones frecuentes de las grandes varices. La trombosis de un trayecto, no dilatado se denomina flebitis superficial.

 

La rotura de la pared venosa, más frecuente en las pequeñas varicosidades superficiales, se denomina varicorragia. Esta hemorragia que asusta tanto se soluciona simplemente con un tapón con agua oxigenada y un vendaje compresivo transitoriamente hasta la visita del profesional.

 

Diagnóstico: es fundamentalmente clínico, de ahí la importancia del examen semilógico detallado según arte y de otros estudios complementarios (eco-doppler)

 

Si en un paciente que tiene el sistema profundo enfermo, incompetente, se le extirpa o se anula el sistema superficial (cirugía, esclerosantes) el profundo recargado de trabajo, llevará en un terreno predisponente a la formación de la úlcera. De ahí la importancia de un estudio concienzudo del paciente varicoso.

 

Relataré a continuación el caso de una paciente que concurrió a mi consultorio en los primeros días de agosto del año 1998. Hacía escasamente una semana y a raíz de una accidente en su tobillo derecho se le produjo un cuadro de flebitis postraumática junto a una úlcera de aproximadamente 3 x 2 cm. Se tomó en ese momento como síntomas del cuadro agudo: inflamación de la pierna en general, hinchazón de la pierna en general, hinchazón roja de miembros inferiores, hinchazón de tobillo en general, úlceras de miembros inferiores, úlceras varicosas de miembros inferiores, várices de pierna en general, venas varicosas, várices inflamadas, ulceraciones varicosas, flebitis en general, síntomas del lado derecho, traumatismo de tobillo, flegmasia alba dolens (rubro que corresponde en Homeopatía a las tromboflebitis agudas). Con este estudio se le indicó para ese cuadro, en ese momento y para ese paciente Calcarea Carbónica 6 en tomas repetidas dado lo urgente del caso.

 

A los 10 días la flebitis curó en forma total, pero no obstante que la úlcera evolucionó favorablemente, decidí efectuar una interconsulta con Cirugía Plástica con el objeto de acortar los tiempos en la cicatrización.

 

Para terminar deseo aclarar que las tromboflebitis superficiales no son embolígenas (productoras de embolias) y sí en cambio son las venas profundas responsables de embolias pulmonares que requieren de urgente internación para su tratamiento.

 

Dr. Carlos Alberto Distilo

     Profesor Titular de Medicina Homeopática de la Universidad Maimónides