Es el estado patológico caracterizado por el aumento de la temperatura normal
que en la axila suele oscilar entre 36.1 a 37 ºC. Este conjunto de síntomas y
signos (recordemos que síntomas son los que el paciente nos relata y signos
son aquellos que el médico o un familiar pueden percibir por sus sentidos).
El cuadro de la fiebre en sí suele angustiar sobremanera a los familiares de
la persona enferma, pero nosotros, los homeópatas, sabemos que es un mecanismo
natural de defensa del organismo, en tanto que esa respuesta es necesaria para
estimular a nuestro sistema inmunitario (aquél que está encargado de
protegernos). Entonces frente a una persona con fiebre la mejor forma de
ayudarla hasta la llegada del médico, es observarla detenidamente.
¿Y qué es lo que hay que observar? En principio NO dar ningún medicamento para
hacer descender la temperatura, por lo menos, hasta haberla registrado con el
termómetro. Tratemos luego de ver el comportamiento del enfermo, si está con
deseos de estar en cama o por el contrario puede y necesita estar en actividad.
Si quiere o no dormir. Debemos constatar si transpira; si esa transpiración lo
mejora, lo empeora o no le surte efecto; a qué hora sube la temperatura y si
se producen o no esta sucesión de síntomas.
Es importante saber si el paciente tiene sed y qué bebida desea tomar. ¿Una
bebida fría?, ¿caliente?, ¿de a grandes sorbos o pequeños?; cómo está su
apetito; y si apareció o no algo nuevo en el comportamiento del paciente
durante la fiebre (miedos, deseo marcado de estar acompañado, etc.).
Todos estos elementos nos hablarán del paciente que manifiesta su disritmia
vital a través de la fiebre y no de la fiebre en sí. No es lo mismo, para el
médico homeópata, el cuadro febril de Pedro que el de Juan por más que los dos
tengan por ejemplo una angina roja y aunque sean hermanos gemelos. Siempre
debemos indagar a ese INDIVIDUO IRREPETIBLE que se expresa a través de sus
propias características.
Con el objeto de aclarar estos conceptos relataré a continuación un caso
clínico que nos sirve de ejemplo. Se trataba de una paciente de 18 años,
estudiante, que consultó por cuadro febril con una temperatura de 40-41 ºC
desde hacía 15 días, con profunda astenia, adinamia, escalofríos, cefalea,
náuseas y vómitos.
A la inspección se detectaban ganglios agrandados de ambos lados del cuello,
dolor de garganta al tragar, además estaba roja, hinchada y con placas
blanquecinas en ambas amígdalas. A pesar de estar sometida a distintos planes
de antibioticoterapia el cuadro no remitía, motivo por el cual se nos consultó.
Se tomaron los siguientes síntomas: cansancio, debilidad, debilidad durante
fiebre, hinchazón e induración de ganglios cervicales, intenso calor febril,
fiebre con escalofrío, fiebre remitente (dado que la temperatura no remitía
más de 1 grado centígrado y se mantenía durante las 24 hs.), aversión a
descubrirse, frialdad por descubrirse.
Tenía deseos de bebidas frías durante la fiebre, sed de pequeñas cantidades y
a menudo, deseos de helados y sobre todo de limón; vómitos amargos, a la menor
ingesta, y náuseas. Llamó la atención la presencia de aversión a los dulces,
siendo un deseo muy marcado en ella habitualmente y un marcado deseo de
compañía, pues a pesar de ser una joven muy independiente en condiciones
normales, en ese momento insistía en la compañía de su madre.
Por el análisis del caso se indicó Arsenicum Album 30, disolver 10 glóbulos en
1 vaso de agua y tomar 2 cucharaditas agitando bien cada 2 horas.
A las 24 horas de iniciado el tratamiento la temperatura comenzó a descender y
el cuadro mental mejoró. A las 48 horas la paciente estaba sin fiebre y con
muy buen estado general. El primer día de la consulta se le solicitaron
exámenes de rutina y su eritrosedimentación fue de 160 mm. en la primer hora.
Estos parámetros se normalizaron a la semana del tratamiento momento en el
cual se le dio el alta definitiva.
Deseo demostrar con ello que la homeopatía actúa con eficiencia y rapidez en
los cuadros febriles y que no sólo es útil en los crónicos.
En
ONCE Farmacia "NUEVA CORDOBA" Director Técnico Dr. Pablo C. Ullua
Homeopatía
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