¿LA RELACIÓN?
Dr. Tomas P. Paschero (1904 - 1982)
Una niña de 6 años llega con su madre a mi consultorio. Tiene una verruga condilomatosa del tamaño de una arveja en el párpado superior izquierdo y padece además, de vulvitis con secreción leucorreica mucosa, presentando el cuadro sintomático de enuresis, dolores articulares en rodillas y tobillos, anorexia y cierta frilosidad no bien averiguada. Sin embargo (a este cuadro que hace pensar en Thuja, por las groseras manifestaciones sycóticas) la madre agregó espontáneamente, que un tiempo antes de la aparición de la verruga que aumentó de tamaño con rapidez, la niña cambió de carácter y desarrolló un intenso miedo a la oscuridad, terror a quedarse sola, no podía dormir con las luces apagadas y vigilaba obsesivamente el cierre de las puertas durante la noche. Este síndrome mental caracterizaba el cuadro sycótico en forma que permitió el diagnóstico de Causticum, y una sola dosis a la 200 hizo desprender la verruga a los 8 días y curó simultáneamente los terrores nocturnos, la enuresis y los dolores articulares.
¿Cómo se puede explicar la relación entre la ansiedad y la verruga? ¿En donde reside la específica vinculación entre un factor psicodinámico como es el miedo a la oscuridad y un fenómeno patológico de neoformación de tejidos vinculados ambos como si este fuera sobredeterminado por aquél?
Con el concepto limitado de la físico-química fisiológica, esto no tiene explicación pero, cuando se piensa dinámicamente que el miasma sycótico es una exaltación pervertida de la función fisiológica de la reproducción por lo que la célula prolifera anárquicamente, dando lugar a la formación de verrugas, condilomas, tumores y toda clase de neoformaciones de tejido y, por otra parte, se admite el hecho de que esta activación fisiológica depende del mismo estímulo que biológicamente hace reproducir a la célula y psíquicamente se transforma en instinto, no sorprende que esta niña haya desarrollado la angustia, el miedo y la neurosis obsesiva, ante la exaltación sycótica de su instinto erótico agresivo, al que sentía como una amenaza y del que se defendía con el cierre de puertas, ventanas y luces encendidas.
El medicamento homeopático correcto, puede ser la solución del problema biológico, por el que Freud clamaba en el curso difícil de un tratamiento psicoanalítico.
El problema fundamental del niño, como el de todo ser humano, es el de liberar su fuerza vital, su propia vis medicatriz, de los conflictos suscitados por su ansiedad psórica y su agresividad destructiva, que lo traban para su maduración psicológica.
La ley de curación establecida por Hahnemann y formulada por Hering, rige no sólo la trayectoria del proceso exonerativo, sino también el camino dinámico de la personalidad psíquica, desde el autismo dependiente infantil (con su condición ambivalente de ansiedad y agresión), hacia la autonomía, la verdadera libertad, la maduración psicológica; que implica esencialmente, una actitud dativa de auténtico amor al prójimo, desde un plano de independencia.
(Leer en Doctrina: "Génesis y sentido de los síntomas")