¿ANESTESIA PERIDURAL DE RUTINA EN EL PARTO?

DRA. NORMA E. PEREYRA
 

Un hijo es traído al mundo con placer cuando fue engendrado con amor, y cuando su nacimiento es vivido con alegría, más allá del dolor y de algunas dificultades, a veces. Y lo más importante para que esto suceda es devolver el protagonismo del parto a la mujer (quitado en los últimos años por el médico que se cree "dueño" del mismo, con derechos a intervenir "para quitarle el dolor").  Permitir que el parto se desencadene y transcurra en forma natural y placentera es la obligación del control permanente del equipo profesional que eligió esa paciente. No olvidemos que unas palabras amables, de estímulo, unos masajes, cambios de posturas de la embarazada, hasta un baño relajante, muchas veces son suficientes. Otras veces la ciencia debe acudir en ayuda de la naturaleza en el momento justo, antes que mamá y bebé lleguen al agotamiento. El bebé será recibido en un ambiente con luz tenue, sonidos amortiguados, temperatura tibia, compañía afectuosa. Esto es importantísimo para que el primer contacto bebé-mamá sea lo más precoz posible. 

Hay otra realidad, y son los miedos de la embarazada. El parto concentra la mayoría de los temores, sobre todo al dolor. La sentencia bíblica "parirás con dolor" y la sentencia también escuchada "parirás con placer" colocan a la mujer en una situación de exigencias. A veces el dolor es más fuerte que el palcer. Lo fundamental que debemos hacer es dejar que la parturienta viva su parto con las sensaciones que cada una quiera tener. Hay mujeres, las menos, que no sienten dolor durante el trabajo de parto. La mayoría sí, sienten como una especie de revolución en el cuerpo, que es toda la energía que se pone en marcha para producir la dilatación del cuello del útero y la expulsión del bebé. Esta revolución que produce dolor, es vivida de diferente manera por cada mujer, de acuerdo al umbral que tenga para el dolor, sin olvidar las implicancias culturales y de su historia personal que pueden influir en el mismo.

No hay una fórmula exacta para una experiencia tan individual y profunda
como el acto de parir, ninguna mujer es igual a otra en ese momento.

En 1853 la reina Victoria de Inglaterra aceptó parir a su séptimo hijo con anestesia inhalatoria con Cloroformo. De ahí vino el nombre de "anestesia a la reina", que se usó mucho en el siglo XX, hasta que se descubrió después que el Cloroformo era un tóxico hepático y se dejó de usar. 

 

 

Existen 3 tipos de anestesias:

1.    Las locales, circunscriptas a una zona y de efecto breve.

2.    Las regionales o de conducción, que abarcan zonas más amplias, sin pérdida de la conciencia.

3.    Las generales o de inducción, con pérdida de la conciencia.

La anestesia peridural, anestesia regional, se administra en un espacio intervertebral existente por fuera del tubo neural (médula espinal). Anestesia troncos nerviosos.  Debe ser siempre administrada por un médico Anestesiólogo entrenado. La dosis de anestésico y la técnica empleada están en relación con los resultados que se desean. En el trabajo de parto se usa la peridural continua. Se realiza mediante un catéter (que es como una manguerita) que queda colocado en el espacio intervertebral, y cada tantos minutos va inyectando el anestésico de acuerdo a necesidad. Anestesia de la cintura para abajo, lo que permite que la mamá esté consciente y colabore en el momento del parto.
La peridural tiene sus indicaciones precisas, y también tiene sus riesgos, como toda anestesia. NO SE DEBE RECURRIR A ELLA POR SIMPLE RUTINA. La necesidad de suministrar anestesia dependerá del criterio médico y del requerimiento materno. La pareja cuenta con los 9 meses del embarazo para reflexionar. Una mamá puede decidir conservar su sensibilidad inalterada, sin analgesia alguna. Pero nunca va a saber cómo responderá al dolor de las contracciones, entonces la decisión deberá ser flexible. Es obligación del médico Obstetra informar previamente a la parturienta los "pro" y los "contra" de la misma. Pretender que todos los partos sean atendidos con dicha anestesia es deconocer la sensibilidad de cada paciente, ser único e irrepetible. Frente al dolor que pueda ocasionar un trabajo de parto, el equipo médico deberá estar atento a la conducción del mismo, a la contención que se le ofrece a la parturienta, y el protagonismo que la misma quiera tener en su propio parto. No olvidemos que una buena preparación para el parto durante todo el embarazo, con el equipo médico elegido de antemano, logra trabajos de parto placenteros, con una mamá participando con todo su cuerpo y su mente, y un equipo médico dedicado a acompañar y contener a esa parturienta. Lo ideal es el parto de iniciación espontánea y de terminación espontánea también. Demás está decir que cuando el parto se detenga por falta de dilatación del cuello del útero, o cuando los dolores se tornen insoportables, el profesional indicará esta práctica, es decir que habrá un recurso más para aquellas mamás que no puedan soportar el dolor, sin sentirse decepcionadas.  Alrededor de un 20% de los partos realizados con esta anestesia terminan con el acto operatorio del fórceps, ya que muchas veces disminuye el reflejo del pujo. 
La anestesia, en general, no tiene contraindicaciones. Lo que sí tiene contraindicaciones es el uso indiscriminado del procedimiento, sin una estricta
revisión de cada caso.
Cada ser humano tiene su propia sensibilidad al dolor. Dejemos que la paciente determine si realmente quiere esta anestesia cuando realmente no tolere más las contracciones, no nos transformemos los médicos en "los dueños del parto".

Dijo el desaparecido Dr. Arnaldo Rascovsky: "Pedir o aplicar la peridural para un parto normal es lo mismo que pedirla para la noche de bodas, es decir que al dejar de sentir lo que le desagrada también deja de experimentar el placer".

Desde mi experiencia de haber atendido mujeres que están armonizadas energéticamente, es decir que mantienen su energía vital en óptimas condiciones gracias al TRATAMIENO HOMEOPÁTICO UNICISTA, junto con una buena preparación psico-corporal, los resultados existosos de partos espontáneos son maravillosos. Son trabajos de parto placenteros, vivenciados, que se producen en pocas horas, y no como dicen los libros de obstetricias que en las primerizas duran 24 horas y en las multíparas 12 horas. Durante el trabajo de parto se utilizan remedios homeopáticos del caso agudo, indicados para las distocias de contracción, las dificultades en la dilatación del cuello, en los casos en que la mamá esté descontrolada por el dolor, y sobre todo para aquéllas en que el miedo se torna insoportable. Son globulitos que se disuelven debajo de la lengua, y los efectos son inmediatos.  Es notable comprobar cómo se evitan las cesáreas y las peridurales de rutina para “sacar el dolor”, obteniendo mejores resultados de salud para la madre y el bebé.