(Nota publicada en la edición del 4 de
Junio en Diario Clarín)
El dolor de muela también puede paliarse con
medicinas naturales. A esto apuntan los tratamientos homeopáticos, que
buscan una alternativa a los antibióticos, analgésicos y
antinflamatorios.
Mariana
Nisebe. De la Redacción de Clarín.com
mnisebe@claringlobal.com.ar
Polémica mediante, la homeopatía va, poco a poco, conquistando espacios
dentro de una variada gama de especialidades médicas. Como ejemplo vale
la odontología. Un dolor de muela, que generalmente es enfrentado con
antibióticos, antinflamatorios y analgésicos, en el mundo de la
homeopatía encuentra caminos alternativos. ¿Qué dicen los homeópatas?
“La odontología es ciencia, técnica, tecnología y materiales; la
homeopatía aporta en lo humanístico y en la medicación, incorporando una
filosofía” asegura la odontóloga homeópata,
Mónica Jurio coordinadora de su especialidad en el próximo Congreso
Internacional de Homeopatía que se realizará en Buenos Aires en octubre.
La homeopatía aplicada a la odontología es una nueva especialidad, cuyo
método no difiere de la homeopatía en general. Se basa en la
administración de pequeñas dosis de medicamentos no tóxicos, obtenidos
de sustancias vegetales, minerales o animales, para activar las defensas
del organismo. Aunque ésta técnica ya se usaba desde tiempos de
Hipócrates, fue Samuel Hahnemann, quien, a finales del siglo XVIII, puso
a punto la preparación y manera de administrar estos medicamentos. La
homeopatía como tratamiento clínico no es incompatible con el
tratamiento quirúrgico cuando este es realmente necesario. Y la
odontología es normalmente un tipo de acto quirúrgico.
De este modo, el homeópata también usa anestesia al igual que su colega
no homeópata ya que no hay “globulitos” que la sustituyan; y si es
necesario un tratamiento de conducto, también lo realiza como cualquier
dentista. La diferencia reside en que el homeópata dentista tiene otra
filosofía. “Cuando surgen patologías en la boca, esto también pertenece
a un desequilibrio o una desarmonía más profunda que se hace manifiesta
por síntomas y que va más allá del cuidado y atención que se dedique a
la higiene dental o a la dieta”, dice la doctora Jurio. Y luego resume:
“Como odontólogos esta disciplina nos permite comprender más
profundamente dolencias humanas. Buscamos eliminar las causas de la
patologías dentales sin agregar tóxicos al organismo”.
En términos homeopáticos una enfermedad es una alteración de la energía,
equilibrio o dinámica vital de la persona. La tarea del médico y/u
odontólogo es posibilitar el reestablecimiento de la armonía perdida.
Los costos de los tratamientos son similares a los de la odontología
tradicional; pero la medicación es más económica. Para su trabajo, el
dentista homeópata cuenta con un arsenal de medicamentos. Desde aquellos
que ayudan a irrigar los conductos que deben ser tratados hasta tratar
absesos, disminuir el dolor o la cantidad de placa bacteriana. Estos
medicamentos naturales, de acción localizada, pueden también ser
utilizados desde la prevención incluso desde la primera infancia.
Existen también otras sustancias que pueden utilizarse para tornar más
agradable la visita al dentista; como algunos calmantes para disminuir
los miedos y ansiedades de determinadas personas frente a la consulta
odontológica.