El médico y la paciente menopáusica
 

Dra. Teresa Lavintman
 

La menopausia como toda etapa de cambio, se expresa por síntomas físicos y emocionales. La calidad de estos síntomas, la intensidad y la forma como se los vive depende en gran parte, de una información adecuada.
Para estos casos el médico tiene un pesado lastre cultural, la pautas culturales que en nuestra sociedad son de negatividad hacia la madurez y de inhibición y prejuicios hacia la sexualidad.
Estas pautas culturales se dan en todos los niveles, no escapa a esto la enseñanza universitaria y el médico, especializado o no, no recibe información psicológica no sexológica adecuada y por consiguiente no puede hacer frente a los conflictos que surgen en la vida de sus pacientes. Por esto, cuando un paciente le pregunta tímidamente por la menopausia, rehuye el tema, lo posterga o simplemente sonríe y le dice a su paciente palmeándole la espalda que ya se verá, que todo está bien. Esta inhibición provoca en la paciente una gran inseguridad y ansiedad. La fantasía frente a lo desconocido supera siempre la realidad y la ansiedad con que la mujer enfrenta su menopausia se debe a esta falta de información médica.
Por otra parte sus hijos y esposo, que no saben que la menopausia es una etapa de cambio, como lo es la adolescencia o la andropausia, tratan a la mujer poco menos que como una impostora; quejosa, irritable, la mujer en esta etapa recibe como respuestas a sus malestares palabras como: “bueno, ¡uff!, estás menopáusica che!
Y sí, está menopáusica y necesita ayuda del médico, del hijo, del esposo y si fuera posible de grupos de pares para intercambiar sensaciones y sentimientos. Todo esto podría
Obviarse con información médica, no sólo privativa del médico en el consultorio sino con información abierta a todos a través de los medios, de manera que la familia y el médico, que puede ser un especialista pero no se atreve con sus propios tabúes, puedan ser el apoyo para que esta crisis sea más serena.
La otra cara de esta situación es la mujer que no se hace cargo de su actual o futura etapa, no ejerce libremente su derecho a saber y por eso plantea tímidamente sus preguntas y sus temores. La concientización debe surgir en la mujer como dueña de su cuerpo; somos nosotras las que debemos tomar conciencia de esto y ejercerlo como un derecho, el de mantener nuestro cuerpo sano, primer paso para la salud espiritual y por tanto sin timidez, sino con fuerza, preguntar al médico qué va a pasar o qué pasa ya y ser libres en último término para buscar al médico que responda a nuestras expectativas.
¿Como encarar esta etapa? Ya hablamos de la información como medida esencial, la prevención por medio de estudios y controles periódicos; coloscopía, ecografía etc. , ya que los tumores de ovario dan síntomas tardíamente y es importante prevenirlos; la mamografía cada 2 años a partir de los 40 y 1 por año a partir de los 50; la densitometría de fémur y columna también cada 2 o 3 años para saber si existe o no osteoporosis. Y, ya que la nombramos, una dieta rica en calcio, sana, equilibrada, acompañada de movimiento, ya sea caminatas a paso vivo y/o gimnasia por lo menos 3 veces por semana durante 30 minutos, conociendo que la fijación del calcio no se realiza si no hay movimiento.
¿Cómo equilibrar nuestra energía en este momento desarmonizada por el desequilibrio hormonal? La Homeopatía es la medicina indicada porque trata al paciente en forma Integral, tomando todos los síntomas psíquicos y físicos y ayudando a aumentar las defensas. Por supuesto que no están contraindicadas ninguna técnica complementaria; Acupuntura, Osteopatía, etc.
Y por sobre todas las cosas: proyectos; aunque sean pequeños, proyectos propios. ¡Cuantos hemos dejado en el camino!
Este es el momento de concretarlos; el disfrute de una sexualidad plena y sin temores, porque hay energía disponible, los hijos ya se manejan solos, no hay temor de embarazos.
Información, prevención y tratamiento son los pasos a seguir en esta etapa para vivir con una mejor calidad de vida, sin descontar la comprensión del médico y el amor de los que nos rodean.
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