CÓMO SE PORTA SU LINDO GATITO?
Trastornos de conducta de nuestras mascotas.
Las gratificaciones que traen son obvias: compañía, distracción, contacto
directo con seres que despiertan (o potencian) sentimientos de ternura,
cariño, espontaneidad, etc. Sin embargo, no pocas veces se olvida que un perro
o un gato ES UN SER VIVO y por ende, cambiante, dinámico, sensible y reactivo
a un sinnúmero de situaciones- placenteras o no- que motivan en ellos,
conductas. Y estas pueden ser para la familia hospedadora por lo menos
incómodas, cuando no francamente perjudiciales. Aquí comienza a instalarse un
principio de crisis en la relación familia- animal, y lo que es más grave aún:
aquel ser tan tierno y tan querido se puede convertir en un motivo de disgusto
y aún odio, generando una situación frustrante.
Desde hace unos años, la etología, rama de la biología que estudia el
comportamiento animal, viene produciendo valiosos aportes al conocimiento
científico de las pautas de conducta animal en su medio natural.
Sus conclusiones nos son muy útiles a los veterinarios- y más aún si practicamos homeopatía- para corregir de un mejor modo, estas alteraciones conductuales, que son a veces, un verdadero desafío al clínico.
Las
problemáticas de comportamiento son variadas y algunas de ellas adquieren la
forma de agresividad extrema, indisciplina de hábitos defecatorios y
urinarios, ingestión de incomestibles, temores inmanejables, ( a la gente, los
petardos o truenos), angustia de separación y marcado deseo de compañía, etc.
Y nuestra concepción terapéutica- la homeopatía- nos facilita en muchísimas
ocasiones, una mejor conducción de esos casos "difíciles".
Veamos un
ejemplo:
"Liubiashi" (amoroso en ruso) es un "lindo gatito" siamés de aproximadamente
dos años, macho, color "blue-point". Cuando tenía un año, en agosto de 1989,
su dueña consultó por presentar un deseo exagerado de comer cosas
incomestibles: lanas, frazadas, prendas de vestir de lana o sintéticas, que
luego vomitaba o eliminaba por diarrea. Esta situación era vivida por toda la
familia con mucha preocupación y angustia, dado que la única perspectiva
viable era la expulsión del gato de la casa.
Luibiashi era además bastante agresivo y tenía "una especie de irritación-
inflamación de las encías, con mucha picazón que aliviaba masticándose algo"
(?).
Su aspecto general era normal, chico de tamaño para su edad, de cachorro había
sido calificado por estar "retrasado en su crecimiento, casi se muere. Le
gustaba comer de todo: cosas indigestas y raras, dulces, leche, pan con
manteca, mermeladas, quesos y yogur, huevos y jamón.
Sus características mentales eran por demás interesantes obstinado ("hace lo
que él quiere"), hipersensible a ruidos y temeroso de ellos y de los truenos,
deseo de compañía ("solo maúlla mucho y llora), malicioso y vengativo (" hace
a propósito lo que sabe que a una no le gusta") , protestón, ("es muy fácil de
irritar y más si le llevan la contra"), "anda mucho con el ceño fruncido", es
poco sociable con otros animales y sólo recibe cariño "cuando él quiere". A
veces refunfuñaba, incluso cuando lo acariciaban.
Para el
análisis repertorial (método que nos ayuda a individualizar a cada paciente)
se tomaron los siguientes síntomas:
* Temor al ruido.
* Temor a la tormenta eléctrica.
* Deseo de compañía.
* Malicioso- Vengativo
* Irritabilidad por bagatelas.
* Obstinado- Terco.
* Ansiedad de conciencia (?)
* Ablandamiento de huesos (?)
* Enanismo (?)
* Deseo de huesos.
* Deseo de cosas indigestas- incomestibles.
Los síntomas seguidos de un signo de interrogación no eran muy claros, de allí su relativización. Era evidente su talla
pequeña-
aunque de ningún modo era técnicamente un enano- su "ablandamiento óseo" era
una deducción de su estado infantil que motivó que lo calcificaran y la
"ansiedad de conciencia" (culpa) estaba representada - y también deducida por
su dueña - por una rara actitud de Liubiashi de "pedir muchas veces perdón (?)
Ronroneado con la cabeza gacha luego de haberlo castigado por algo malo que
hizo" (sic).
Todos estos signos seleccionados eran cubiertos por dos medicamentos con casi
idéntico valor: calcárea carbónica y sulphur. En consecuencia, se le
administró el primero a la dinamización M, en una sola dosis.
Evolución
A los 45 días de haber tomado la medicación indicada, no había cambios de
estado, "tal vez algo disminuyó su apetencia por cosas raras... pero sigue" e
incluso estaba más irritable por pequeñeces y agresivo. Se indicó entonces,
sulphur 10.000 también en una dosis única.
A los 47 días siguientes a esta prescripción, la situación era la siguiente:
"está muy vital, alegre y juguetón como nunca, corre y salta para todos lados,
muy activo, sobre todo de noche"..."a veces se enoja con alguna facilidad,
pero menos frecuente que antes". La mejoría en la ingestión de incomestibles
"le duró hasta una semana atrás, en que se comió una toalla". Se indica
Sulphur 50 M, en dosis única, que mantuvo su mejoría hasta el presente,
logrando un nuevo equilibrio y evitando- en este caso- el desalojo de "un
lindo gatito".
En la gran familia canina, estos dramas también se dan, e incluso son más
variados y a veces más trágicos. Pero por ahora- para no abrumar al lector
visitante- esta también será otra historia.