La boca como órgano de exoneración
Dra.Mónica Jurio
A
través de la piel y las mucosas se producen los mecanismos exonerativos de la
enfermedad profunda. En
La Boca como Parte del Todo hicimos referencia a la patología
buco-dental como una entidad localizada, pero que forma parte de la
enfermedad general, manifestándose allí para proteger órganos más vitales.
Este concepto es fundamental para comprender el valor de la afección
local y cómo los odontólogos, con una mirada más amplia, debemos actuar.
En el parágrafo 202 del Organon Hahnemann expresa: Si el médico,
imbuido de preceptos de la Escuela oficial, hace desaparecer localmente y
suprime una manifestación patológica derivativa por procedimientos externos,
en su convicción de curar la enfermedad entera, la Naturaleza entonces
reacciona estableciéndose en el mal interno al que despierta y estimula, así
como a los otros síntomas hasta ahora latentes; de hecho, agravando la
afección interna.
Se incorpora el significado de Supresión
¿Qué significa no suprimir?
Nuestra tarea como odontólogos homeópatas es acompañar el proceso de
salida con medidas sobretodo profilácticas y con medicación que estimule el
flujo dinámico hacia el exterior, por supuesto evitando los antibióticos que
por lo general se recetan de forma incorrecta.
Vamos a dar un caso como ejemplo.
Llega al consultorio, un paciente de 30años con dolor, hinchazón en zona
35 36. En el 35 se le diagnostica proceso apical, indicando la endodoncia, se
lo medica con antibióticos en su obra social.
El paciente viene a consultarme después de tres semanas de no obtener
mejoría porque los síntomas aparecen y desaparecen y no desea tomar más
antibióticos por los malestares gastrointestinales que está padeciendo.
Lo escucho, y me cuenta que es kinesiólogo, que trabaja mucho, que está
casado y tiene una beba de 2años. En la charla le digo que esa manifestación
tan aguda no se relaciona directamente con los signos locales de la patología
y que a lo mejor están expresando algo más, tal vez llamar la atención de
alguna forma, el paciente casi automáticamente expresa "de eso mejor no
hablemos". Por supuesto el interrogatorio continúa y completamos la historia
con otros síntomas para elegir el remedio.
Trato con esto de explicar que el síntoma que vemos en primer lugar,
nos sirve como indicio, para indagar en la historia del paciente, pero de
ninguna manera es lo que tenemos que curar.
La curación se realiza del centro a la periferia.
Detrás de la manifestación evidente está el verdadero sentir del hombre,
es allí dónde tenemos que llegar.
Cuando ponemos en palabras, cuando comprendemos, cuando todo parece más
claro, ayudados por el remedio dinamizado comienza el proceso de curación.
Lo más importante es escuchar al paciente. La anamnesis es
fundamental para resolver un caso.
Los síntomas se clasifican en: Mentales--Generales--Locales.
Clínicamente se observa un problema periodontal combinado, que agudiza el
cuadro.
Indico técnica de cepillado con pasta a base de caléndula, buches con
agua y sal marina y el remedio que corresponde. Se prescribe Hepar sulphur 30.
Al otro día y dicho por el paciente," parece magia "todo fue a la normalidad
después de la 3° toma, dos días después se realizó la endodoncia .
Debemos ayudar en vez de entorpecer. El organismo sabe defenderse hay que
confiar y estar al lado del paciente para seguir su evolución.
Es importante crear un diálogo con el médico homeópata para no
obstaculizar el tratamiento ya que en muchos casos de pacientes homeopatizados,
después de la toma del remedio, las encías pueden supurar como parte del
proceso de curación.
De esta manera trataremos al paciente como un todo y éste se sentirá
mucho más tranquilo porque se siente comprendido y acompañado.
Lo digno de curar nos lo da el propio paciente.
Por la piel y las mucosas la fuerza dinámica
expresa la ley de curación.
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Los enjuagues
alopáticos restringen la capacidad de reacción del organismo para enfrentar
las agresiones externas, debemos reemplazarlos por otro tipo de sustancias,
caléndula, salvia, propóleo que estimulan las propias defensas y permiten al
organismo reaccionar siguiendo las leyes naturales.
Dando importancia a la individualidad, limitaremos el abuso de pastas y
enjuagues fluorados, que serán prescriptos sólo cuando el caso lo requiera y
no de forma masiva para todos.
Al usar la medicación homeopática no estaremos
intoxicando con antibióticos y antiinflamatorios indiscriminadamente que amén
de suprimir síntomas producen los desagradables efectos secundarios.