UN CASO DE JAQUECAS Y ALGO MÁS

 Dr. Eneas Riu

 

En Noviembre se 1997, concurre a la consulta la Sra. P. L.De S, de 50 años argentina nacida en la Pcia. De Bs.As.
Motiva la entrevista cefaleas intensas que comienzan en la frente para luego extenderse a toda la cabeza, son de tipo presivo. Aparecen generalmente después de un paseo prolongado o por el menor esfuerzo físico o mental; otras veces por exponerse al sol; otras durante las tormentas; por ruidos; cuando menstruaba, durante las reglas.
Cuando se instala el dolor con el correr de las horas se torna inaguantable, obligándola a guardar cama en una habitación a obscuras y en silencio, para culminar con nauseas y vómitos.
 Estos episodios se hicieron cada vez más frecuentes. Se iniciaron a los 18 años, después de la muerte de su madre.
Fueron interpretados como jaquecas y motivó la consulta de diferentes especialistas; clínicos, otorrinolaringólogos, neurólogos y psicólogos. En ese lapso se realizaron todo tipo de estudios y tratamientos pero, sin ningún resultado.
Últimamente lleva 6 meses de tratamiento con Tofranil, Karidium y Gingeron 200, que no ha logrado modificar el cuadro, terminando por recurrir al Migral, y ya con poco efecto.
La paciente registra como antecedentes personales: hepatitis A, a los 11 años. Menarca a los 11 años. Menstruaciones regulares y escasas. Inquietud durante la menstruación. Tristeza durante la menstruación y últimamente cefaleas. Contrae matrimonio a los 23 años.  Embarazo a los 28, seguido de parto normal, con niña normal. A los 32, sufre depresión psíquica y sensación de abandono por la muerte de la madre. Recibe tratamiento psiquiátrico. En ese lapso, concomitantemente se presentan espisodios de bronquitis espasmódica que remite con antibióticos y corticoides. A posteriori se instala el primer episodio de jaqueca.
Cronológicamente puede apreciarse la relación causa efecto desencadenada por la muerte de su madre, con la tristeza y el abandono, después del sufrimiento y la supresión.
Recibida con la medicación psiquiátrica, se instala un cuadro asmático, que se suprime con remedios y a posteriori irrumpen las jaquecas que se establecen crónicamente. Menopausia a los 48 años, sin trastornos sintomáticos.
Paciente friolenta. Miedo a tomar frío. Experimenta mucha sed. Aversión a la leche. Diarreas por leche.
Con referencia a la exploración de lo mental, se destaca primordialmente una disimulada aversión al esposo; como hacia la mayoría de los miembros de su familia. Es de notar su aislamiento de sus amigos íntimos. Indiferencia hacia su hija y sus nietos, que los imputa a desavenencias con su yerno. Tiene la sensación de haberse apartado de su propia familia, configurando un cuadro de verdadera misantropía. Aversión al sexo. Cuenta que siempre trató de evitar gentes. Tímida, vergonzosa y desconfiada. Desea la soledad, pero paradójicamente tiene miedo de estar sola. Temor a los hombres. Temor a las tormentas eléctricas.
Deprimida y melancólica. Esta disconforme y no contenta consigo misma. Se sobresalta por ruidos. La música fuerte la pone mal.  Irritable, se encoleriza por pequeñeces. Discutidora y habla violentamente. No tolera la contradicción. Rencorosa y vengativa.
En conclusión no sabe lo que quiere exactamente de la vida, ni lo que debe hacer, eso se le manifiesta a la mañana, al despertar; acompañado de sensación de abandono y tristeza. Dice estar incómoda en todas partes. Se siente mal con todo el mundo.
Interpretando: la paciente muestra una imagen de alguien que está en desacuerdo o desarmonía con el medio (clima: desórdenes climáticos, tormentas, fríos) y con los demás ( gente, amigos, familia. Incluso consigo misma). No tolera la música, (no olvidemos que la música simboliza la armonía). Este desencuentro se remonta a cuandola madre la ubica en el mundo, de ahí la aversión a la leche y el sexo. Coincidiendo que sus dolencias físicas hacen irrupción después de la muerte de la madre.
Repertorizo de acuerdo a la técnica homeopática jerarquizando todos los síntomas mentales, generales y locales y le prescribo el medicamento correspondiente en un Papel, y glóbulos de mantenimiento.
A los 5 días de la toma del medicamento, realiza una agravación del cuadro clínico, cefalea intensa, acompañándose de rinitis con gran secreción nasal y flujo vaginal.
A los 30 días concurre para la segunda consulta, manifestando un cambio anímico, que incluso nota toda su familia, haciéndose evidente una mayor tolerancia hacia los demás. En cuanto a las cefaleas refiere una mejoría que evalúa en un 80%, crisis menos intensas y menos frecuentes. Le indico continuar con el remedio y a los 20 días le recomiendo suspender en forma progresiva los psicofármacos.
Después de 60 días, se tiene una tercera consulta.
La paciente no repitió espisodios de Cefaleas, a pesar de las tormentas y exponerse al sol, soporta los ruidos.
Desaparece el cansancio físico y mental y lo más importante es el cambio en su profundidad psíquica que la lleva a vivir en armonía con su familia y puede recuperar a sus amigos.