INFECCIONES RECURRENTES

 

·              Profesor Titular de Medicina Homeopática del Curso Universitario de Homeopatía Clínica de la Universidad  Maimónides.

·        Profesor Adjunto de Medicinas Alternativas de la Facultad de Medicina

·         de la Universidad del Salvador de la Republica Argentina

 

 

Es frecuente que nos consulten a los homeópatas por padecer infecciones a repetición. Y esto se ve sobre todo en niños cuando comienzan la relación con otros pares en el preescolar. Las madres nos relatan que desde el inicio de esta etapa sus hijos hacen anginas a repetición, resfríos, molusco contagioso, bronquitis, otitis, sinusitis, etc. ¿Qué es lo que ha pasado?

 

Los niños en particular, son extremadamente susceptibles a determinadas bacterias, virus, etc. y a sufrir por consiguiente, de estas infecciones. Las madres preocupadas refieren que a pesar del cuidado que ellas les dispensan, sus hijos hacen infecciones con frecuencia, no obstante haber sido bien tratados con antibióticos.

 

El antibiótico mata a la bacteria, no puede actuar sobre el virus y el resto depende del sistema inmunitario del paciente.

Cuando una determinada infección se repite frecuentemente o se hace crónica, significa que las defensas orgánicas están fallando o están muy deterioradas.

 

La eficacia de la inmunidad de un paciente puede verse alterada, entre otras causas, por situaciones de estrés (preocupaciones, pena, disgustos, sustos, dificultad de adaptación a un medio nuevo, desconocido, etc.).

En esta sociedad enferma en la cual vivimos, todos estamos expuestos a tensiones diversas y los niños no escapan a ello.

 

La Medicina cuenta con recursos para acrecentar las defensas frente a una situación de modificaciones de la inmunidad de un paciente. Además de una correcta nutrición podemos estimular al sistema inmune en forma pasiva o bien en forma activa.

 

Pasivamente, por medio de la aplicación de inmunoglobulinas o de sueros con anticuerpos, proveyendo al paciente como una “inmunidad prestada”.

 

Activamente, estimulando el sistema inmunitario y forzándolo a producir sus propios fagocitos,  resistencias a la infección y anticuerpos. Este es el método que emplea la misma Naturaleza y por lo tanto es el más adecuado.

Contamos en Medicina con dos sistemas inmunizantes: a) las vacunas y b) la Homeopatía.

La primera otorga inmunidad específica para enfermedades determinadas (varicela, viruela, sarampión, tétanos, coqueluche o tos convulsa, poliomielitis o Enfermedad de Heine Meiden, etc.).

 

La segunda, por medio de sus medicamentos, es el único sistema terapéutico conocido capaz de elevar las defensas y por esa misma razón es el más indicado en las enfermedades crónicas.

 

No hace mucho me visitó un niño de 8 años preocupada su madre porque hacía anginas 2 o 3 veces por mes y a veces alternaba con cuadros de resfríos, sobre todo con los cambios bruscos de temperatura. La medicación homeopática devolvió la tranquilidad a ese hogar y el niño pudo desarrollar su vida libremente.

No olvidar que contamos con un gran recurso desde la Homeopatía pues el medicamento homeopático no es tóxico y estimula la inmunidad.