INFECUNDIDAD FEMENINA
La infecundidad en la mujer casada produce un verdadero dolor moral. Necesita tener hijos. Pareciera ser la razón de su existencia.
Es por eso que intenta todos los métodos que le indica su especialista, aún los más cruentos, con el fin de lograr su embarazo.
En un intento por solucionar su problema, los médicos hacen lo imposible para poner fin a lo que ella siente como tragedia y han llegado aún por métodos “non santos”, a provocar, aunque de buena fe y sin desearlo, embarazos múltiples, que si mal no recuerdo, hasta de 8 o 10 óvulos fecundados. Lógicamente uno a uno sus futuros hijos van cayendo muertos de su matriz hasta no quedar ninguno con vida. Sin duda las gatas y quizá otros animales, por ser natural en ellas, toleran mejor este tipo de embarazo. Para los hombres casados gracias a DIOS la mujer no.
Voy a comentar ahora el segundo embarazo de una señora que ya presentara en mi libro “Un camino hacia la curación del hombre”, en el capítulo sobre esterilidad (ver página 207). Esta señora tenía miedo a todo, con gran inquietud, insegura de sí misma, cuadros de confusión, piensa que enloquecerá, etc…
El terror a la soledad, me decía, es por temor a morir o a tener un ataque. Además, fobia a los perros, gatos, tormentas eléctricas, ladrones y fantasmas. Necesita protección. Sufre vértigo de altura y claustrofobia, subiendo por escaleras hasta 20 pisos, antes que encerrarse en un ascensor. Por estos y otros síntomas que ya ni recuerdo, la mediqué el 24 de junio de 1996.
En marzo de 1997 nace su primer hijo, un varón sano. La edad de la madre era de 29 años. Los síntomas se atenuaron y algunos miedos desaparecieron. Concurre al consultorio cada 5 o 6 meses, de modo que no termino de curarla, aunque ya se ha dado un gran paso, que fué la posibilidad de poder tener un hijo.
En 1998 decide tener otro bebé. Su locuacidad va en aumento y cambia rápidamente de temas. Vuelve a no disfrutar de nada, critica mucho. En efecto, no podía ser curada con un solo remedio y una sola prescripción.
La medico mensualmente. Han reaparecido muchos miedos pero al poco tiempo de medicarla desaparecen. Los dolores físicos ya no la molestan. La misma medicación anterior no soluciona el problema del embarazo ni aún usando potencias muy altas. Cambio de remedio y en noviembre de 1998, muy mejorada queda otra vez embarazada, siendo la señora C.K. de B. (en el artículo de mi libro las iniciales del nombre están equivocadas) en julio de 1999 nuevamente madre de otro varón sano. Su mejoría psíquica es notable, y entiendo que va en camino de franca curación. Incluso viaja muy seguido en avión, cuyos bruscos movimientos no la afectan, tolerando encierro y altura.
Ha sido medicada adecuada y constantemente. Entiendo que está curada. Ya no necesita médico ni medicamentos para lograr otros embarazos.
Quiero agregar que en los primeros meses de 2003 sin necesidad de medicamentos nace su tercer hijo; una niña sana.
Más o menos al año por cuarta vez embarazada y a los 9 meses es mamá de otro varón sano.