HEMORROIDES

                           

Dr.Carlos A. Distilo.-Profesor titular de la Universidad Maimonides

 

Las hemorroides reprendan una de las patologías más frecuentes, estimándose que el 50- 75 % de la población general las presenta en algún momento de sus vidas, predominando en los varones.

Consisten en el crecimiento de los plexos vasculares interno y externo y se clasifican en:

HEMORROIDES INTERNAS llamadas así porque se sitúan por encima de una referencia anatómica del recto que se conoce como “línea dentada”. Se hallan cubiertas por mucosa y se localizan en la parte anterior derecha; posterior derecha o bien en la parte lateral izquierda de la circunferencia anal. En ocasiones pueden existir otras localizaciones no tan comunes.

Las hemorroides internas se dividen en hemorroides de primer grado, cuando sólo se introducen ligeramente en el canal anal; hemorroides de segundo grado, si se prolapsan a través del canal anal durante la defecación pero se reducen de forma espontánea; hemorroides de tercer grado, cuando el prolapso requiere reducción manual, y hemorroides de cuarto grado, si son irreducibles.

HEMORROIDES EXTERNAS se sitúan por debajo de la línea dentada y están cubiertas por la piel de la región perianal.

HEMORROIDES MIXTAS se deben a la existencia de anastomosis  libres entre los dos plexos. En otras palabras en estos casos los vasos de los dos tipos de hemorroides están interconectados entre sí.

ETIOPATOGENIA

Las hemorroides internas son “almohadillas” vasculares normales, constituidas por una rica red arteriovenosa, que ya están presentes en el momento del nacimiento en forma de tres pequeñas masas localizadas en las posiciones arriba mencionadas. Toda esta estructura está sostenida por un complejo sistema anatómico. En reposo, las hemorroides internas actúan como una válvula de cierre del canal anal y contribuyen a la continencia, sobre todo de gases y líquidos.

El proceso de envejecimiento que entraña un debilitamiento del tejido conectivo de sostén, la bipedestación, el déficit de fibra en la dieta (estreñimiento con esfuerzo defecatorio), el embarazo no sólo por la presencia del feto sino también por los cambios hormonales que en su transcurso ocurren y el parto, son factores importantes en la producción de esta patología. Ellos determinan el crecimiento progresivo de las hemorroides y su prolapso debilitando los mecanismos de anclaje o incrementado la presión en el interior de las hemorroides.

CUADRO CLINICO

HEMORRAGIA (proctorraqgia o rectorragia) puede estar presente en todos los grados hemorroidales, suele aparecer en relación con la defecación y su intensidad es variable, pudiendo ocasionar la aparición de una anemia, cuando tiene un carácter crónico; la sangre es roja y brillante, al provenir de comunicaciones arteriales del plexo hemorroidal. Siempre en presencia de sangre en materia fecal sea ésta visible u oculta debe ser investigada al detalle, pues existen múltiples procesos que la producen y que al no ser estudiados convenientemente pueden conducir al paciente a situaciones gravísimas.

TENESMO se manifiesta como sensación de peso en el perineo y como de evacuación incompleta o, a la inversa, de exoneración muy abundante, observando el enfermo con sorpresa que, en el primer caso la deposición es una cantidad normal, y en el segundo, por el contrario, muy escasa.

PROLAPSO hemorroidal, motivo de consulta frecuente, suele asociarse a otros síntomas, sobre todo en los grados más avanzados cuando se vuelve irreducible, como MALESTAR PERIANAL, SENSACION DE PESO EN EL ANO, PRURITO ANAL o MANCHADO MUCOSO.

DOLOR ANAL es intenso cuando las hemorroides prolapsadas de gran tamaño sufren una crisis aguda de estrangulación, en cuyo caso se observa la presencia de trombosis, con signos inflamatorios pronunciados e, incluso, ulceraciones e infección secundaria.

PRURITO es la consecuencia de la irritación de la piel anal por la hipersecreción de moco producido por la mucosa hemorroidal, muy expuesta a la fricción con las heces.

La presentación clínica habitual de las hemorroides externas es su trombosis, que se caracteriza por la aparición repentina de dolor anal constante, agravado por la defecación. Se diagnostican por la simple inspección anal.

El dolor no suele ser un síntoma frecuente de hemorroides internas, salvo si se produce una trombosis. Se diagnostican por el tacto rectal, anuscopía y rectofibrocolonoscopía.

Este tipo de enfermedad suele responder muy bien al tratamiento homeopático salvando en muchas ocasiones al paciente de la molesta operación.

A continuación veamos dos ejemplos.

Caso 1: paciente del sexo masculino de 40 años de edad que consultó por presentar con frecuencia crisis hemorroidarias que le impedían desempeñar normalmente sus tareas.

Se trataba de un ejecutivo sumamente estresado con una personalidad emprendedora, de reacciones impetuosas, tanto que sus amigos lo tildaban de “polvorita”, con marcado deseo de condimentos, picantes, café y otros síntomas mentales y generales que llevaron a la indicación de un medicamento llamado Nux Vómica y que tomado regularmente al cabo de un año de tratamiento lo condujo al alta definitiva.

Caso 2: mediante este ejemplo trataré de señalar el éxito de la medicación homeopática en casos agudos. Esta vez el motivo de consulta fue una paciente que sufría dolores en sus hemorroides externas estranguladas, sangrantes, con dolor en el recto, peor después de la defecación y con intensa sensación de calor en el

Mismo. Con este cuadro indiqué Aesculus 30, 5 glóbulos cada hora (suspendiendo en las horas de descanso) y al cabo de 24 horas la mejoría fue de un 70% y la alegría de la paciente la llevó a su tratamiento de fondo para que esto no volviera a ocurrir. Se entiende que en todos los casos la medicación va acompañada de consejos higiénicos dietéticos (dieta, alimentación, etc.).

Para concluir digamos que con la medicación correspondiente a la totalidad de ese ser irrepetible que es nuestro paciente en la consulta, sin duda llegaremos a la curación.