EPICONDILITIS

Por la Lic. Patricia V. Snaiderman

                       

 

 

 

La Epicondilitis es la  inflamación de las inserciones de los músculos extensores del codo o del antebrazo que ocasionan dolor, hipersensibilidad e incapacidad funcional.

Existen dos tipos de Epicondilitis:

1)    De origen cervical: por problemas en las vértebras cervicales.

2)    De origen local: por tendinitis de inserción de los músculos del epicóndilo y contracturas que pueden provocar compresiones nerviosas.

Se considera una afección invalidante que puede durar de un mes hasta un año dependiendo de su intensidad.

El epicóndilo es una saliencia ósea del hueso radial del antebrazo que da inserción a numerosos músculos cuya función es la extensión del codo y la prono supinación.

Causas:

En general la Epicondilitis se relaciona con el sobreuso de la articulación en las actividades de la vida diaria tales como el uso de la computadora o actividades deportivas como el tenis  o profesionales en las que la articulación trabaja demasiado.

Los traumatismos directos sobre el codo pueden ocasionar también inflamación y hasta lesiones óseas dependiendo de la gravedad del golpe.

La Epicondilitis es una afección osteomuscular que afecta a gran parte de la población, en especial al sexo masculino entre 30-50 años y con preferencia el codo dominante.

Hoy en día, el uso de las computadoras se ha vuelto  un auxiliar indispensable tanto en la vida hogareña como profesional.  Sin embargo, a pesar de agilizar nuestras actividades pueden producir trastornos físicos que en algunos casos pueden llegar a ser invalidantes:   tendinitis, epicondilitis y síndrome del túnel carpiano como resultado de tareas con el teclado y, problemas en el cuello y cintura por malas posturas vinculadas con el uso inadecuado del monitor o del asiento.

Alteraciones segmentarias a nivel de las quinta, sexta y séptima vértebras cervicales podrían provocar problemas en el codo produciendo dolor y parestesias (hormigueos) en la mano por compresión nerviosa.

Los deportistas que usan los brazos para su actividad son los más afectados, sin embargo, constituye una patología laboral y se ha encontrado esta afección en obreros de la construcción, carpinteros y jardineros entre otros como así también quienes usan con frecuencia la computadora.

El síntoma principal es el dolor localizado en el epicóndilo que aumenta con el ritmo de la actividad física, con la extensión de la muñeca y de los dedos.  Puede aparecer dolor en reposo y a la presión local sobre el epicóndilo como hormigueos en todo el brazo o solo la mano.  No hay que olvidar que si el codo está afectado puede estarlo también el hombro, la muñeca e incluso el origen de esta afección radique en disfunciones vertebrales del cuello.  No es raro observar contracturas importantes en el cuello mantenidas por malas posturas o estrés laboral que maximizan el problema a nivel del codo u otras zonas corporales.

A veces se presenta debilidad al tomar objetos con la mano y disminución de la fuerza de extensión contra resistencia de la muñeca.

El diagnóstico de la Epicondilitis es clínico a través de un adecuado interrogatorio y exámen físico.  Se toman placas radiográficas para corroborar que no haya lesiones más importantes como fracturas o fisuras si hubo un traumatismo importante, calcificaciones, tumores o signos de artrosis.

Se utiliza también el ultrasonido y la resonancia magnética para confirmar el diagnóstico observándose el engrosamiento de los tendones y su inflamación.

Prevención:

Tratamiento:

Etapa aguda: el paciente siente dolor e incapacidad funcional.  Se indica reposo y fisioterapia.  Colocar frío 20 minutos cada 4 hs. durante los primeros días para bajar la intensidad del dolor.  Usar un vendaje en el antebrazo justo debajo del codo para disminuir la tracción de los músculos sobre el epicóndilo. Tomar antinflamatorios no esteroides asociados con miorrelajantes indicados por el médico.  Aplicar masajes kinésicos con cremas analgésicas a nivel de las inserciones musculares y masaje transversal profundo a nivel de los tendones para disminuir su contractura.  Se evalúa y trata la columna cervical puesto que el 50 % de las Epicondilitis se originan por disfunciones a nivel del cuello.

Etapa postaguda: Se trata la columna cervical y dorsal y, todo el miembro superior prestando especial atención al codo.  Se realizan manipulaciones osteopáticas, ejercicios de estiramientos y técnicas neuromusculares en las zonas antes mencionadas.

Finalmente se le indica ejercicios de fortalecimiento muscular para prevenir el desequilibrio muscular entre flexores y extensores de codo.

Evolución:

En el 70 % de los casos el tratamiento funciona bien a condición de que el paciente acepte el reposo y el tratamiento adecuado.  En general mejoran al mes de tratamiento.