DUELO Y HOMEOPATIA



Dr. Carlos Alberto Distilo
MNº 34309
Prof. Titular de Homeopatía Clínica de la Universidad Maimónides.
Prof. Adjunto Extraordinario de Medicinas Alternativas de la
Universidad del Salvador.

 


El duelo es el proceso de adaptación de un individuo al estrés provocado por una pérdida significativa.

El duelo se relaciona tanto con la muerte de un ser querido como con una ruptura amorosa, la pérdida de un amigo, de la tierra natal, de una casa, un empleo o una empresa, la llegada de la jubilación o la renuncia a un ideal profesional (llegar a ser músico, pintor, abogado, médico, etc.). También implica duelo la pérdida de una parte del cuerpo ante una enfermedad o como consecuencia de un accidente o, incluso, la desaparición de un animal doméstico. En todos estos casos, acompañados de los consiguientes traumatismos, perdemos nuestra seguridad básica, las relaciones que mantenemos con el mundo cambian y se vuelven frágiles.

Todos, o la gran mayoría de los seres humanos, tenemos duelos sin elaborar que se han ido acumulando con el paso del tiempo. Rumiamos las pérdidas de las cuales no hemos hecho el duelo, y eso nos impide vivir. Cuanto más trabajemos este vasto tema, antes y mejor lograremos “salir” del duelo. Sin este trabajo, nunca dejamos de encontrar inaceptable lo que nos sucedió. Por lo tanto, es importante poder enfrentar nuestra pena y sobrellevar el dolor por las pérdidas que, no lo olvidemos, son inevitables en la vida de todos nosotros.
Como consecuencia de ellas podemos enfermarnos o aún dejarnos morir.

Frente a la pérdida de lo que uno quiere, esté o no acompañado, el dolor y el sufrimiento quizá sean los mismos, pero lo superamos mejor cuando nos dejamos ayudar. Con frecuencia estamos sumergidos en un “mar de lágrimas.”
Por sobre todo, no tenemos que “tragarlas”, ni guardarlas dentro de nosotros mismos. Es necesario hacer todo un trabajo de duelo para limpiar la herida y empezar a cicatrizarla. Debemos de tener cuidado, pues nuestra cultura occidental, nuestra sociedad, sólo tiene ojos para la juventud, la belleza, la fortuna, el éxito.
Es importante que cada persona en duelo pueda vivir sin soledad ni incomprensión su gran sufrimiento y su lenta transformación personal.

Debemos tratar de conocer de qué está compuesto nuestro sufrimiento, saber que otros vivieron lo que nos toca vivir a nosotros, comprender mejor los mecanismos del duelo, saber que es largo y que hace sufrir muchísimo, que una vivencia de este tipo sin elaborar puede volver frágil la existencia.

Antes teníamos ritos reparadores de la separación y del duelo, pero en su conjunto, estos ritos, que se encuentran en las sociedades primitivas y tradicionales, en la actualidad se practican cada vez menos.

La represión del dolor y del llanto sale a menudo de manera psicosomática..
Después de la pérdida de un objeto de amor, el sujeto pasa por estadios o etapas como son 1) shock y abatimiento, 2) negación, 3) enojo,4) miedo, depresión, 5) tristeza, 6) aceptación, 7) perdón, 8) búsqueda del sentido y renovación, 9) serenidad y paz. Estas etapas no necesariamente se suceden y es frecuente que no se puedan cumplir plenamente, por lo que estos pacientes deben de ser ayudados con psicoterapia y por supuesto con medicación homeopática que tantos éxitos nos ha demostrado tener.

El médico homeópata unicista por la preparación con la que cuenta, posee las herramientas necesarias para ayudar a los pacientes que atraviesan una situación como ésta.

Veamos un ejemplo, de una paciente de 62 años me consultó por desgano, desinterés, indiferencia a todo, astenia, pena, había dejado de ser coqueta y perdido toda su disposición que siempre la caracterizaron. Desde el momento que se jubiló se desencadenó todo este cuadro que la postraba y la mantenía en total aislamiento.

La historia clínica homeopática consta de los síntomas mentales, los generales y los particulares. Sin duda los primeros son los más importantes y en ellos se estudian las emociones, los sentimientos, las pasiones, la voluntad, la inteligencia, la conciencia moral.

En la entrevista homeopática surgieron desde el comienzo los elementos que me permitieron llegar a la conclusión del origen del problema.

A los tres meses concurrió para la segunda consulta con notable mejoría de su humor, con más ganas de vivir, con deseos de salir, de estar arreglada, de hacer planes, etc.

Sin duda, el medicamento homeopático seleccionado especialmente para esa paciente, al reestablecer el equilibrio energético perdido, posibilitó y aceleró el proceso de elaboración del duelo.

Hay que tener en cuenta que los duelos normales llevan aproximadamente dos años para llegar a elaborarse y uno patológico puede durar toda la vida.