¿Las dietas suprimen?


Dr. Luis Detinis

 

Una pregunta que se formula es si con una dieta se puede provocar supresión (desaparición de un cuadro sintomatológico con aparición de otro en un plano más profundo con agravación del enfermo). La respuesta es la siguiente: hay que ver de que dieta se trata. Hahnemann prohibía el te, el café y el tabaco a sus enfermos. Además, desaconsejaba la carne de cerdo y recomendaba consumir carne roja sólo en forma excepcional.
Instituir en forma abrupta una dieta vegetariana a un paciente, puede provocarle síntomas psicológicos tales como irritabilidad o depresión; a veces trastornos digestivos. El organismo necesita un período de adaptación al nuevo régimen.
En nuestro mundo moderno, son cada vez más los síntomas que no tienen origen en el miasma crónico, sino en el tipo de alimentación carente de principios nutritivos. Productos integrales (cereales, azúcar), frutas y verduras en cantidad suficiente y aceites poli-insaturados (lino y girasol, de primera presión en frío), semillas oleaginosas (nueces, avellanas, almendras, etc.), corrigen síntomas que no son modificados por el simillimum, de la misma manera que no puede ser curado un enfermo de escorbuto que no recibe alimentos que contengan vitamina C. La displasia mamaria, el síndrome pre-menstrual, la sequedad de piel, las uñas frágiles, síntomas del climatérico, etc., que no ceden bajo la acción del simillimum, pueden desaparecer rápidamente con simples correcciones en la alimentación. Estos síntomas fueron denominados por Hanehmann indisposiciones (Parágrafo 77 del Organón)