Por la Lic. Patricia V. Snaiderman

El dolor de cuello o dolor de la columna cervical es una condición patógena que afecta a gran parte de la población.
Cuando hay dolor en el cuello es posible que la persona tenga dificultad para moverlo, en especial hacia los lados, presentando rigidez y a veces suele decirse que tiene tortícolis.
El dolor cervical se debe a una excesiva tensión o distensión muscular y obedece a múltiples causas.
La mayor responsabilidad se debe a los malos hábitos posturales de la vida diaria, como encorvarse sobre un escritorio varias horas, mala postura al leer o mirar televisión, colocar el monitor demasiado alto o bajo, dormir en una posición incómoda, sostener el teléfono con la cabeza inclinada, etc.
Los traumatismos violentos como los que suceden cuando un auto frena de golpe ocasionando un latigazo en el cuello, una mala caída o un golpe directo comprometen también a las estructuras cervicales que pueden lesionarse y provocar una contractura de defensa impidiendo que el cuello se mueva libremente.
La pérdida de la curvatura cervical o rectificación de cuello es muy común, si no es tratada puede ocasionar artrosis temprana y problemas con los discos intervertebrales produciendo protusiones de los mismos agravándose hacia hernia cervical.
El dolor cervical también puede provenir de otras áreas del cuerpo cercanas al cuello, como los hombros, la mandíbula, la espalda y la cabeza.
Estructuras anatómicas como las vértebras, arterias, venas, nervios y músculos son afectadas y junto al dolor puede sumarse síntomas como mareos, nauseas y hormigueos en los miembros superiores.
El tratamiento para el dolor de cuello varía. La toma de analgésicos de venta libre como el ibuprofeno y el paracetamol o la aplicación local de frió o calor podrían llegar a calmar los síntomas pero no resuelven el problema que lo origina.
Si el dolor de cuello es importante, es conveniente suspender la actividad física violenta, evitar levantar objetos pesados, disminuir el stress, ensayar dormir con o sin almohadón y usar un collar ortopédico hasta que los síntomas agudos y la inflamación hayan disminuido.
Cuando el paciente consulta con el terapeuta, se realiza un interrogatorio y una evaluación física y, dependiendo del caso en particular y de los síntomas que el paciente manifiesta, se solicitan estudios complementarios como radiografías, análisis de sangre, resonancia magnética nuclear y tomografía, entre otros.
Con estos datos se obtiene el diagnostico diferencial acerca de la causa de los síntomas permitiendo tener un abordaje de tratamiento mas especifico y eficaz.
Consejos
- Utilizar técnicas de relajación y ejercicio regular para disminuir el stress.
- Realizar ejercicios de estiramiento para el cuello y el cuerpo en general.
- Asegurarse de adoptar una buena postura, en el trabajo y para las actividades de la vida diaria, como ajustar el monitor de la computadora a nivel de los ojos y sentarse manteniendo un apoyo en la espalda y la cabeza
- No mantener demasiado tiempo una misma postura, cambiarla y realizar movimientos con la cabeza y cuello.
- Evaluar el colchón y la almohada que se usa al dormir.
Tratamiento Kinesico
Cuando el problema de cuello es menor, el uso de Técnicas Kinesicas y de Fisioterapia suelen ser suficientes, se le da consejos al paciente y ejercicios hogareños de manera preventiva para evitar la recidiva de los síntomas.
Si el problema es postural, sea por una rectificación de la columna cervical, un aumento de su curva o una desviación lateral de la misma, es aconsejable realizar un tratamiento de RPG (Reeducacion Postural Global) que permite disminuir no solo los síntomas sino lograr un cambio morfológico de la postura.
Si el dolor de cuello aparece de manera repentina, es posible que se haya producido un desarreglo articular por mala posición o movimiento violento y sea necesario realizar Técnicas de Osteopatía, sea una manipulación vertebral u otras maniobras especificas para resolver el problema.