COLICO RENAL
DR. Carlos A. Distilo
Profesor titular de la Universidad Maimonides
Los cálculos renales son estructuras cristalinas incluidas en una matriz
orgánica, que se forman en las papilas renales y crecen hasta que, de forma
aleatoria, se rompen y los fragmentos pasan al sistema excretor.
Las litiasis renal cálcica es la causa más frecuente de litiasis renal.
Tipos de Cálculos
Cristales De calcio (70 %)
• Oxalato de Calcio
• Fosfato de Calcio
• De Ac. Urico (5 %)
• De Cistina (1 %)
• De Estruvita (20 %) ( Coraliformes )
• Fosfato A. Magnesico
Estas sales se depositan en una matriz orgánica de mucopolisacáridos y
mucoproteinas.
En la patogenia intervienen varios factores como la saturación (orina
sobresaturada en una o varias sales litógenas (que engendran cálculos); la
nucleación espontánea (las moléculas en solución no pueden mantenerse aisladas
entre sí y se agrupan); la variación de pH urinario, si es ácido favorece la
formación de cálculos de ácido úrico; y si es alcalino la formación de
cálculos de estruvita; otros factores son la inhibición de la cristalización y
la disminución del volumen urinario. La reducción del volumen urinario y la
estasis urinaria favorecen la cristalización, la primera aumenta la
concentración de sales y la segunda favorece el crecimiento del núcleo
primitivo y la retención por más tiempo en el sistema urinario los núcleos
cristalinos formados.
CUADRO CLINICO
La clínica de la litiasis renal es muy variable. Mientras el cálculo está fijo
en la papila o el sistema excretor, suele ser asintomático, con excepción de
de la presencia de hematuria macroscópica o microscópica, que obligan a
realizar un diagnostico diferencial con quistes renales, neoplasias de riñón o
del urotelio, tuberculosis o infecciones del aparato urinario.
Cuando el cálculo se desprende y desciende por la vía urinaria produce un
dolor agudo característico como consecuencia de la distensión de la vía
urinaria, conocido como cólico nefrítico.
El dolor se localiza inicialmente en la fosa lumbar, aparece de forma gradual
y su intensidad aumenta rápidamente hasta hacerse intolerable. Una vez
instaurado, el dolor puede tener oscilaciones de intensidad. Es frecuente que
se acompañe de náuseas, vómitos y en ocasiones íleo paralítico, así como de
hematuria microscópica o macroscópica (sangre que se detecta en laboratorio en
el primer caso o simplemente a la vista en el segundo). .El dolor puede
permanecer en la fosa lumbar o irradiarse inicialmente al flanco abdominal y
posteriormente a la zona testicular o a la vulva.
Si el dolor migra hacia abajo indica que el cálculo desciende por el uréter,
pero si no lo hace no se puede predecir la localización de la litiasis. Los
cálculos en el tercio medio del uréter suelen producir dolor en el flanco y
los situados en el tercio inferior producen dolor abdominal bajo o genital.
Cuando el cálculo está en la porción intravesical del uréter produce síndrome
miccional (sensación de tener que orinar seguido) o dolor en la zona genital.
El dolor del cólico renal suele desaparecer cuando el desplazamiento del
cálculo permite la descompresión de la vía urinaria. Otras manifestaciones de
la litiasis son dolor lumbar continuo, infección urinaria, uropatía
obstructiva y expulsión de pequeñas concreciones semejantes a arena (arenilla)
con dolor moderado.
Hace años me consultó un hombre de 65 años con cólicos a repetición. Salía del
cuadro agudo con tratamiento convencional y se le volvía a formar numerosos
cálculos pequeños que reiniciaban en un ciclo “diabólico” su problema.
Fue estudiado por el especialista y no le encontraba solución a su problema.
En esas circunstancias me avoqué a encontrar el medicamento que poniendo en
equilibrio su energía vital ordenaría el sistema y pudiera recuperar la salud.
Le indiqué un policresto (medicamento importante de la materia médica
homeopática) y al mes volvió sorprendido porque a los pocos días de iniciar el
tratamiento eliminó una cantidad enorme de pequeños cálculos que lo aliviaron
definitivamente. También le señale la importancia de una dieta y de beber
mucha cantidad de líquido (agua). Lo que ocurrió es que al ponerse en armonía
su organismo desde dentro hacia fuera, desde lo más profundo a lo superficial,
desde su mente al resto de su cuerpo la naturaleza hizo lo que correspondía.
Para terminar les relataré una situación diferente, pues en este caso un
paciente joven de 35 años hizo un cuadro de cólico renal agudo. Estaba en su
casa y llamó a un servicio de urgencia que lo medicaron con medicamentos
convencionales. Pese a estar bien indicado el tratamiento, el dolor no
mejoraba. A las 2 de la mañana me llamó por teléfono y como lo conocía muy
bien por atenderlo desde hace tiempo, luego de las preguntas pertinentes que
él contestó con precisión por ser un amante de la homeopatía, lo mediqué por
teléfono y al cabo de 2 horas el cuadro agudo había cedido completamente.
No quisiera dejar de relatar el caso de una paciente de 75 años que traté de
asma bronquial durante años con muy buena evolución. El hecho es que cuando
vino por primera vez a mi consulta entre todas las cosas que relató jamás
mencionó que había padecido de cólico renales por litiasis (cálculos). Le
indiqué el medicamento para su persona y a la 48 hs. de iniciar el tratamiento
grande fue la sorpresa cuando eliminó un pequeño cálculo que ya no le
molestaba y que me trajo de “recuerdo” para constatar que la homeopatía cura a
la persona y por extensión a la enfermedad.
• Profesor Titular de Medicina Homeopática
del CURSO UNIVERSITARIO DE HOMEOPATIA CLINICA en la UNIVERSIDAD MAIMONIDES
desde el año 2003.
• Profesor Adjunto de Medicinas Alternativas, materia de la carrera de
medicina en la Universidad del Salvador desde el año 2007.