CASOS CRÓNICOS

Dr. Tomas Pablo Paschero (1904 - 1982)

Enfermo D.R.A. de 17 años. Consulta por rinitis inveterada desde su primera infancia. A este enfermo se le ha practicado amigdalectomía y toda clase de tratamientos para solventar, sin éxito alguno, su obstrucción nasal. Presenta además una larga historia de trastornos gastrointestinales con digestiones lentas, anorexia, constipación y sobre todo, crisis periódicas de diarrea con intensos cólicos intestinales.

Pero lo que al padre, que lo ha traído a la consulta, lo preocupa y busca solución es a los problemas de conducta que tiene soliviantada a toda la familia. Desde niño tiene tendencia a la soledad y respuestas hostiles a toda manifestación de cariño. Ha expresado reiteradamente de tener la sensación de que morirá muy pronto. Siempre fue obstinado e irritable, rebelde a toda indicación y proclive a ciertas ideas obsesivas que lo colocaban en la situación paranoica de temer que le hicieran un "daño" o que se le acercaran o tocaran. Desde sus estudios primarios hasta el momento actual en que cursa los secundarios, desarrolló intensa angustia con sensación de "nudo" o temor en el epigastrio, cefaleas agudas y sobre todo violentas diarreas ante cualquier dificultad o evento que lo excitara. En la actualidad presenta actitudes incongruentes que lo muestran por una parte sumamente escrupulosos, detallista y obsesivo en la preparación de temas de estudio y por la otra temeroso hasta la ansiedad, con crisis de diarrea, ante la eminencia de dar una lección en clase, de lo que sabe perfectamente.

Por lo demás si es precipitado y aturdido para hacer las cosas, consigue exasperar a los padres por la lentitud y molicie que ostenta en sus movimientos.

Omitiendo los síntomas generales y psíquicos comunes, el cuadro estaba integrado con síntomas característicos que determinaron su repertorización en el Kent.

Evidentemente el simillimun era Thuja que, dada a la dosis Mil produjo una mejoría espectacular. Lo impresionante fue que sus fosas nasales, después de 3 días de agravación (aumento considerable de su catarro amarillo verdoso) se destaparon completamente, permaneciendo expeditas hasta dos meses después en que tuvo una angina aguda y, sin consultarme, se medicó con Di8azil, medicamento supresor, que solía emplear en sus anginas anteriores.

El resultado fue que volvió la obstrucción nasal.

Pero su diarrea emotiva había mejorado, asimismo su excitación, la somnolencia y su estado de ánimo, no le di medicamento alguno.

Tres meses después consideré necesario darle una dosis de Thuja 10 Mil y actualmente, después de15 meses de la primera consulta, este enfermo se encuentra totalmente recuperado, sin síntomas respiratorios y con una rectificación total de su conducta y carácter.

Dio sus exámenes en perfectas condiciones, no tiene crisis diarreicas, su dispepsia emotiva ha desaparecido y su carácter constituye el halago y la satisfacción para su padre, que ha superado ya preocupación producida por lo que creyó el seguro fracaso de su hijo.