CANDIDIASIS GENITAL

Dra. Norma E. Pereyra

 

Esta micosis genital es causada por un hongo, la Cándida Albicans. Actualmente se acepta el concepto que ésta es una ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), pero no siempre lo es.

”Candidiasis” es un término que se usa para describir el crecimiento y desarrollo del dicho hongo. En circunstancias normales esta levadura es un huesped saprófito (normal) del tracto intestinal, oral, vaginal. Por determinadas condiciones (consumo exagerado de antibióticos, de contraceptivos hormonales, en el embarazo, o por dietas muy ricas en azúcares) este hongo se convierte de simple húesped en un hongo patógeno. Esto es debido a una depresión en el sistema inmunitario, y de la inmunidad de la vagina.

Aparte de los genitales, puede colonizar también la piel, el aparato digestivo (boca, esófago, intestinos). En las formas generalizadas puede producir endocarditis, meningitis, septicemia, generalmente graves (la diseminación ocurre por vía hemática). 

Es un hongo oportunista que vive como comensal en la mucosa del aparato digestivo (principal reservorio) y de la piel. Habita en alrededor del 50 por ciento de la población sana. Pero la C. albicans no forma parte de la flora normal de la vagina sana. La candidiasis es una patología de la mujer en edad reproductiva. Es rara en las niñas y en las mujeres postmenopáusicas.

 

La mayoría de los casos son del género Cándida albicans (en el 67 a 95% de los casos). Hasta hoy se han identificado más de 200 cepas de Cándida en vagina, y todas con capacidad de colonizar e infectar. Especialmente la Cándida glabrata, y otras distintas a la albicans, son patógenas y responsables de recidivas y de fracasos de tratamientos.
En los últimos años esta afección ha adquirido una importancia relevante por el advenimiento del SIDA y el aumento de pacientes inmunodeprimidos (tratamientos prolongados con corticoides, pacientes oncológicos, uso indiscriminado de antibióticos, enfermedades autoinmunes, HIV). No es raro encontrar esta enfermedad en la mujer embarazada.
En la mujer es mucho más frecuente en la edad reproductiva; produce vulvo-vaginitis, que se exacerba antes de la menstruación: flujo abundante de aspecto caseoso (como leche cortada), inodoro, con mucho prurito e inflamación que produce excoriaciones y hasta fisuras superficiales en la vulva, disuria (dificultad para orinar), tenesmo, polaquiuria (micciones muy frecuentes y poca cantidad),  ardor y dolor vulvar, dispareunia (dificultad para tener relaciones sexuales). También puede colonizar recto e intestino. Existen mujeres que nunca desarrollarán síntomas de vulvovaginitis en toda su vida, y hay otras en que los episodios se torna recurrentes: 3-4 episodios por año. La candidiasis vulvo-vaginal tiene un espectro muy variado en cuando a sintomatología, con cuadros agudos y severos, o candidiasis esporádica y recurrente.

Se han reportado casos que han invadido la cavidad uterina de la gestante determinando corioamnionitis secundaria y vasculitis umbilical. También la candidiasis está relacionada con rotura prematura de membranas ovulares. Por eso siempre debe tratarse a la embarazada, aunque sea asintomática. La candidiasis puede infectar al neonato por su pasaje a través del canal del parto, ocasionándole candidiasis del tubo digestivo.

 

Los factores predisponentes para contraer esta enfermedad:

a.- Embarazo: eleva el porcentaje de colonización vaginal al 30 o 40% y los episodios de recurrencias. De aparición más frecuente en el 3er trimestre.

b.- Anticonceptivos hormonales: el mecanismo de acción sería igual al anterior (incremento de la adherencia y virulencia), aunque no se observó un incremento de la recurrencia con la utilización de los anticonceptivos con bajo contenido estrogénico.
c.- Diabetes: la colonización con Cándida es más frecuente en diabéticas, aunque sólo las descompensadas suelen padecerla. En edad reproductiva no se justifica realizar prueba de tolerancia a la glucosa ni aún en casos de recurrencias. 

d.- Antimicrobianos: el uso irracional de los antimicrobianos de amplio espectro (tetraciclinas, aminopenicilinas, cefalosporinas, etc.) aumentan la colonización vaginal de Cándida spp. Actuarían inhibiendo la flora protectora, que normalmente previene la germinación de Cándida spp y su invasión superficial. Los lactobacillus spp inhiben el desarrollo de Cándidas spp. Los antimicrobianos también ejercen efectos directos induciendo el crecimiento de la Cándida spp.
e.- Inmunosupresión: tratamiento con corticoides, con quimioterápicos, portadores HIV.
f.- Otros Factores: especialmente la vestimenta: jeans, ropa interior de nylon poco o nada absorbentes, ropas muy ajustadas y que permiten poca aireación de la zona perineal, etc.

Los recién nacidos pueden contaminarse durante el parto vaginal, produciendo síntomas en el aparato digestivo.
En el hombre secreción uretral con sensación de quemazón y prurito, edema y acúmulo de secreciones en el surco balano-prepucial. A veces presenta disuria. También coloniza en el área génito-crural (ingle).
Suele presentarse con frecuencia en pacientes diabéticos de cualquier edad, lo que suele ser un signo revelador de la enfermedad. Y también  en pacientes inmunodeprimidos.

 

El diangóstico la mayoría de las veces lo reporta la misma paciente: prurito intenso vulvar y flujo como leche cortada sin ningún olor característico. Los síntomas aparecen cuando aumenta el número de hongos y se produce un disbalance inmunológico en la vagina.

La microscopía en fresco aportará datos al diagnóstico en más del 50% de los casos. Con el Papanicolaou y la Colposcopía se puede diagnosticar esta enfermedad. También se pueden usar técnicas de coloración, y técnicas de cultivo. Generalmente el pH vaginal es menor de 4.5 y el test de aminas es negativo.

 

El tratamiento alpático es a base de óvulos y cremas que contengan antibióticos fungistáticos: responde habitualmente a todos los azoles: Isoconazol, Clotrimazol, Tioconazol, Econazol, Ketoconazol, Itraconazol, Fluconazol, Miconazol, Terconazol, Butoconazol, y también a la Nistatina y al Violeta de genciana. También pueden indicarse antimicóticos por vía oral. Antes de iniciar el tratamiento debe averiguarse sobre enfermedades sistémicas, uso prolongado de antibióticos y otras drogas, otras infecciones, y el uso de duchas vaginales, actualmente proscriptas.
Durante el embarazo se aconseja el uso de los azoles en forma tópica local por no menos de 7 días.  

 

 

HOMEOPATÍA:

Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas", y en homeopatía “energía vital”. Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, respetando al cuerpo de uno y al de los otros. 
Cada ser humano es único e irrepetible, no hay otro igual. Por eso el remedio único homeopático que le corresponde a ese paciente lo va a poner en condiciones inmunológicas de bienestar y de armonía con él mismo y con el medio que lo rodea. Esto va a favorecer la NO necesidad de tratamiento antibiótico, debido a que el propio organismo va a encontrar la directriz de su propia curación.
El tratamiento homeopático es también importantísimo para evitar las cadidiasis recurrentes, ya que si inmunológicamente está en condiciones, no tiene por qué volverse a enfermar. Desde el punto de vista alopático, la ciencia se desespera tratando de encontrar por qué recurren algunas infecciones, "a pesar de que los tratamientos antibióticos atacan al germen con todo". Ellos se preguntan por qué hay recurrencia en algunos pacientes y en otros sólo casos esporádicos. La HOMEOPATÍA lo puede explicar bien: algunos pacientes tienen su sistema inmunitario (de defensa) en perfectas condiciones, lo que favorece para que los gérmenes no se instalen ni se hagan patógenos. Otros están inmunológicamente deprimidos, y cualquier bacteria o virus puede colonizarlos y enfermarlos.
Ya lo dijo el Dr. Claude Bernard a fines del siglo XIX: "el germen no es lo importante, lo importante es el terreno". El terreno para la homeopatía es el paciente, único e irrepetible, con su predisposición a enfermar de determinada enfermedad. A esto los Homeópatas lo llamamos: MIASMA. Por ello es necesario muchas veces tratar primero el MIASMA y luego reforzar la energía vital con su remedio único. 

ES MUY IMPORTANTE ABSTENERSE DE REALIZAR TRATAMIENTOS LOCALES CON ÓVULOS EN FORMA REITERADA. A medida que se efectúan sucesivos tratamientos, cada vez estará peor el cuadro de flujo y prurito. Los tratamientos por vía oral con antimicóticos que duran hasta un año y más, no resuelven nada (sólo en el momento del tratamiento, y por pocos días), YA QUE ES IMPORTANTE TRATAR AL PACIENTE EN SU TOTALIDAD para evitar las recidivas.
Existen muchos remedios homeopáticos que se pueden utilizar en el caso agudo de la enfermedad. Con estos remedios la gran mayoría de las veces se resuelve la misma sin necesidad de recurrir a antibióticos "para atacar al germen". Son remedios que han sido experimentados en el hombre sano (único experimentador en Homeopatía) y que ha sido probada su eficacia. Al evitar prescribir antibióticos estamos evitando suprimir los síntomas, ya que haciendo esto estamos provocando en el paciente una reacción del organismo, que en corto o largo plazo le producirá una enfermedad más grave y más profunda. Y la supresión se establece alopáticamente con la mayoría de los remedios que suprimen síntomas, tales como todos los "anti" (antinflamatorios, antipruriginosos, antiespasmódicos, antibióticos, etc.).

También los médicos homeópatas tenemos el recurso de otros remedios complementarios, como ser el  autonosode, es decir la "autovacuna homeopática", que se realiza con material extraído de la lesión o de la infección del paciente, pero preparada farmacológicamente bajo las estrictas leyes de la homeopatía: diluído y dinamizado.
Demás está decir que estos son tratamientos no agresivos, no destructivos, y con mejores resultados, a corto y a largo plazo, no son onerosos, y son fáciles de realizar. Y lo más importante de todo, es que se logran evitar las recidivas.

 

Dra. Norma E. Pereyra

Ginecología – Especialista en Obstetricia

Médica Homeópata

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Consultorios:

Núñez – Flores - Villa Adelina