CANCER
Dr. Nestor H. Bonomi
Curación
de una persona, que hizo un cáncer.
La
enferma de este nuevo caso que presento es la Sra. M.G. de 72 años, casada.
Es
una mujer tranquila, firme pero poco cariñosa, no tiene miedos notorios, es
sociable. Tiene vértigo de altura. No es en absoluto emotiva , es
independiente, decidida, hace lo que quiere. Lenta para todo.
De
acuerdo a los diagnósticos (que archivo), padece un cáncer de mama y se ha
negado a operarse. Sufre de hipertensión arterial, es friolenta y en invierno
usa un gorro para dormir. Sus deseos alimenticios consisten en carne con
grasa, busca lo bien sabroso y si es posible el condimento con pimienta. Es afecta
a los pescados y mariscos. Le agrada la leche y mucho los dulces.
Con
estos datos la medico utilizando medicación a la cincuentamilesimal.
Ella
comienza a sentirse muy bien al mes del tratamiento. El tumor ha disminuido
notablemente de tamaño.
La
veo mensualmente durante los primeros tres meses y se hace evidente su
mejoría; no sólo en lo referente al tumor, sino también en su estado anímico
que es excelente.
Al
quinto mes, ella considera que el tratamiento está terminado porque se
siente nueva y totalmente sana.
Han
pasado 5 años, mi ex paciente está muy bien. Sale, camina, limpia no sólo su
casa sino también la de la nuera, baldea los patios, come de todo. Viaja sola
en colectivos y trenes. Es dama de compañía de una señora de 80 años y
acompaña a una jubilada mensualmente a cobrar su pensión.
En el presente caso la enferma fue diagnosticada rápidamente por el
especialista y también rápidamente curada con su remedio simillimun.
Caso 2
A fines de 1969 llega a mi consultorio, muy angustiado el Sr. R. que me requiere para atender a su mujer que ha sido enviada a su domicilio, después de estar internada.
La Sra. C. De R. Oriunda de San Cristóbal Pcia. De Santa Fe, de 41 años, ha sido estudiada y tratada en un hospital de la capital de esa provincia y despues de meses de internación y en base a los estudios clínicos, radiológicos, etc., se diagnostica un cancer de pulmón con cantidad de metástasis en columna. En estas condiciones es enviada a su casa sin ningún tratamiento. El jefe de sala, sintiéndose depositario de todos los conocimientos de la medicina, le da al marido la conocida sentencia: la Ciencia ha hecho todo lo que pudo; llévela ahora a su casa para que muera en paz.
Ante la angustia del Sr. R. veo de inmediato a su mujer.
Se trata sin duda de una enferma en gravísimo estado, con menos de 40 Kg de peso, con su piel de color amarillento, seca. Está postrada sin fuerzas para levantarse. Padece fuerte dolor a nivel medio de pulmón izquierdo, no obstante los calmantes que se le aplican. Tiene amenorrea (falta de menstruación) desde hace muchos meses. Sus piernas están paralíticas. La incontinencia de esfínteres completa el dramático cuadro, que hace preever, de seguir el mismo enfoque médico, un rápido y fatal desenlace.
Sin realizar un profundo estudio semiológico, ya que fue revisada repetidamente por excelentes médicos clínicos durante su internación, sólo estudio con detenimiento las placas y leo los análisis, que bastan para diagnosticar y dar el pronóstico del caso. Ante esto comienzo de inmediato el estudio homeopático de la enferma. Se trata de una mujer sumamente calurosa. "El calor me aplasta" - dice.- En cama no tolera estar cubierta, ni aún con frio, debiendo sacar sus pies fuera de las mantas. Sufre prurito en toda su piel y últimamente, a la mañana al despertar. No tiene erupciones. Entre sus deseos alimenticios se destaca, que si bien en estos últimos tiempos carece de apetito, siempre le agradó comer carne crudona, condimentos, comidas bien sabrosas y con mucha sal. No le agradan los dulces ni el pescado. Padece fuerte cansancio antes del mediodía.
Del estudio psíquico puedo obtener los síntomas que terminarán por definir el medicamento que debo utilizar.
Siempre hace o intenta hacer lo que quiere, prefiere estar sola, es muy desordenada y tiene miedo a las alturas. Medico a la enferma con su remedio, en una sola dosis.
Antes de cumplirse el mes de tratamiento, se modifica su cuadro en manera espectacular. Recupera el control de sus esfínteres, lo que le provoca un gran bienestar psíquico. Su menstruación reaparecerá después de un año, cada 16 días al principio para normalizarse por completo después. A las semanas comienza a esbozarse el movimiento de su pierna izquierda. Más adelante repito el mismo medicamento a la misma potencia y la iré aumentando cada 30 o 60 días. A los pocos meses la paciente no sufre más dolores. Su peso ha aumentado notablemente. La parálisis de sus piernas ha desaparecido por completo y practica de nuevo sus movimientos con ayuda de muletas. Colabora en las tareas de la casa limpiando y cocinando. Su estado psíquico es excelente. Nuevos estudios radilógicos muestran la desaparición de las imágenes metastásicas de columna y la total regresión del cáncer pulmonar, y los estudios de laboratorio, la desaparición de su anemia y una eritrosedimentación normal. Cuando pasan dos años de su primera prescripción abandona las muletas por ser ya innecesarias. Ha aumentado 25 Kg. De peso. Vuelvo a ver a quien fuera mi enferma en el año 1981. Ignorante por completo de la enfermedad que había sufrido, insiste en pedirme un tratamiento "para adelgazar".- "esos que quitan el apetito".
La pesadilla ha desaparecido. En 1997 vuelvo a saber de ella por comentarios de sus conocidos. Su estado de salud sigue siendo excelente.
Caso 3
Cáncer de Matriz
Dr. Nestor H. Bonomi
En nuestras historias clínicas jamás faltan los síntomas producidos por las agresiones en el paciente, causándole pena o pena silenciosa, temores o ansiedad, odios, rencores, o indignación o ira, o cualquier otro síntoma reactivo ante las injurias que no tolera el ser humano. Y, en tiempo corto o largo, quien era sano, será un enfermo, capacitado entonces para hacer su enfermedad. Oero el conocimiento delas agresiones que producen tanto daño y todo lo dicho hasta aquí, debe tener un sentido práctico, es decir, ha de servir para encontrar el remedio del enfermo que curará no sólo a él, sino también a su enfermedad. Y para ejemplificar lo claro que tiene la Homeopatía la influencia decisiva de las agresiones, como elemento desencadenante del desequilibrio en la persona provocándole enfermedad, paso a relatar el caso de una enferma que tenía como enfermedad un cáncer y a la que tuve oportunidad de atender y curar.
Se trata de la señora M.M. de 70 años, que padecía de un carcinosarcoma de endometrio, diagnosticado por biopsia en 1988 e intervenida quirurgicamente dos meses después de esa biopsia. Se le hicieron aplicaciones de radioterapia y radium. Si bien su matriz con cancer ha sido extirpada, la enferma no ha sido curada.
Es una mujer muy nerviosa, irritable, que no tolera la contradicción. Poco cariñosa aún con los suyos. No tiene miedos.
No puedo obtener otros síntomas mentales que me ayuden para el diagnóstico del medicamento. Se puede agregar que le agradan mucho los dulces, las pastas y la carne, aunque en estos momentos carece de apetito.
Comienzo el tratamiento con muy pocas posibilidades de éxito por no poder encontrar síntomas definitorios. Indico un remedio durante varios meses. Me veo obligado a acambiarlo porque ha aparecido, como al principio de su enfermedad, nuevamente sangre y coagulos. El especialista comunica a la familia que su cuadro canceroso ha aparecido otra vez. Continuo el tratamiento que intenta ser homeopático, hasta que en una de sus visitas, me entero por ella misma de que padece un tremendo rencor, porque de muy pequeña fue entregada por su madre a otra familia. Desde entonces se hizo introvertida, rumiando su intenso dolor, cuadro que continuó toda su vida. Ahora sé cual es su remedio homeopático y se lo prescribo a la potencia cincuentamilesimal.
Desaparece rápidamente la hemorragia y coágulos y la paciente comienza a mejorar día a día.
Han pasado 9 años desde el diagnóstico de su enfermedad y 8 desde el comienzo del tratamiento homeopático. La paciente se encuentra en perfecto estado de salud, siendo su actividad la normal de acuerdo a su edad. Es evidente que en manos de la medicina oficial su suerte hubiera sido otra. No teniendo en cuenta la brutal agresión que esta mujer sufriera en su infancia, oficialmente no se la hubiera podido curar.