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BRUXISMO
DR CARLOS BERNARDO (ODONTÓLOGO)
Muchas veces descubrimos en nuestros
consultorios pacientes con dientes gastados en exceso de una manera
injustificable, y en ocasiones con evidente movilidad (aflojamiento). Este
cuadro se denomina BRUXISMO. Es una dolencia del aparato masticatorio,
que en la práctica profesional observamos en la casi totalidad de los
pacientes adultos, y en un número cada día mayor de jóvenes y niños. Las
consultas son por síntomas vagos, más o menos molestos y en ocasiones dolorosos.
Para poder comprender mejor esta alteración es conveniente conocer el aparato
masticatorio y su función característica. ¿Por qué dar este rodeo?.
Porque el bruxismo es en esencia una perversión de dicha función. Este
aparato ciertamente complejo, está integrado por distintos órganos y tejidos,
entre los que se destacan dientes y molares. Para referirme a todos ellos
usaré el sustantivo “dientes”, porque éstos en su notoriedad, asumen la
representación del aparato masticatorio en su totalidad.
La masticación consiste en el corte y molido de los alimentos
introducidos en la boca. El resultado es la formación del bolo alimenticio y
su imbibición en saliva, iniciándose así la digestión. El trabajo mecánico
realizado en la masticación resulta de movimientos verticales y horizontales
de la mandíbula que, de esta manera aproxima los dientes inferiores hacia los
superiores con el alimento interpuesto entre ambos, hasta entrar en contacto
y friccionarse en forma enérgica, en tanto el alimento procesado fluye fuera
de la zona de trabajo. Cabe aclarar que este trabajo por ser fisiológico no
implica deterioro de los dientes ni del resto de los tejidos que componen el
aparato masticatorio. Hay un dato importante que debemos tener en cuenta, es
la suma del tiempo total empleado en la masticación a lo largo de un día.
Difícilmente sobrepase las dos horas, vale decir el período de reposo (22
hs.) es claramente, mucho más extenso que el de trabajo. La acción de bruxar
ocupa una parte importante de este tiempo que debiera ser básicamente de
descanso, pero que termina siendo de sobreesfuerzo destructivo.
SIGNOS
Facies, tensa. En ocasiones se distingue el borde anterior del
músculo masetero, y en algunos pacientes mientras están desprevenidos puede
notarse el movimiento corto y repetido de la mandíbula.
En el examen bucal de estos pacientes aparecen signos característicos:
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Abrasiones más o menos extensas de alguno, de
varios o de todos los dientes.
Movilidad, en ocasiones marcada de los dientes afectados.
Rechinamiento, es decir un sonido producido por la fricción de los
dientes entre sí. Este sonido, en algunos pacientes es de tal intensidad
que perturba el dormir de las personas próximas, y aún puede ser oído desde
otras habitaciones.
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SÍNTOMAS
Frecuentemente son vagos e indefinidos;
es decir, molestias como por ejemplo: Hipersensibilidad a los cambios de
temperatura, o dolores en los dientes abrasionados. En ocasiones alguno de
los músculos elevadores del maxilar inferior puede ser percibido como
sensible o dolorido. En otros casos la articulación témporo-mandibular puede
sentirse como sensible o dolorosa, con limitación o no de la apertura bucal.
Muy a menudo estas molestias son percibidas con mayor intensidad por la
mañana al despertar, como consecuencia del bruxar nocturno.
En raras ocasiones los dolores se proyectan más allá de la boca o de la cara:
En el cuello o en el hombro. En estos casos pudiera tratarse efectivamente de
proyecciones desde un foco ubicado en el aparato masticatorio, o de síntomas
independientes que junto con el bruxismo integran un cuadro general de
contractura muscular.
Durante los períodos de bruxismo, (vale decir sin alimento a procesar), se
hacen estos mismos movimientos que conllevan presión de los inferiores contra
los superiores pero su frotamiento es intenso, repetido e incesante, sin
tregua, por horas, (muchas más horas que el tiempo de masticación). En
algunas personas esta alteración se observa durante el sueño nocturno, en
otras de día en momentos de concentración, esfuerzo , tensión, mental o
física. Frecuentemente esta situación permanece ajena al conocimiento del
paciente, quién por lo común consulta por algún otro tema.
CONSECUENCIAS
Fracturas: Las abrasiones, es decir los desgastes,
cambian la anatomía del diente, acortándolo adelgazándolo, debilitándolo en
suma, ante las fuerzas puestas en juego . Luego de este previo debilitamiento
puede producirse la fractura parcial o total de los dientes afectados.
Trastornos gingivales : Con mucha frecuencia la encía , es decir la
porción de la mucosa bucal adherida al hueso, en proximidad del diente, pasa
por un estado inflamatorio banal que remite con facilidad, y que conocemos
como gingivitis . Pero cuando a ese proceso banal se le agrega el bruxismo,
dicho estado inflamatorio se agrava y complica. La encía en estos casos
tiende a despegarse iniciándose la destrucción del hueso subyacente
Como vemos el bruxismo, tal como otras afecciones bucales tiene como
finalidad la destrucción de los dientes. Y esto se concreta por abrasión,
fractura y aflojamiento.
¿Es el bruxismo la patología de la masticación?
No exactamente. Para esta pregunta se han ensayado desde siempre distintas
respuestas. Se ha tratado históricamente de encontrar las causas del bruxismo
en los mismos dientes; por su mala ubicación, (casos de ortodoncia), por
restauraciones mal realizadas etc.. Pero las correcciones de tales anomalías
no han resuelto el problema al menos en forma permanente; tal vez porque las
causas del bruxar nada tienen que ver con la masticación ni con los dientes.
Trataremos de buscar respuestas desde otras perspectivas partiendo de la
premisa de que ninguna parte de un organismo es ajena a la totalidad. En
otras palabras trataremos de entender esta afección desde la unidad , tal
como lo hacen disciplinas comprensivas , (porque tratan totalidades), como
son la Homeopatía y la Psicología.
La ocasión más frecuente del bruxismo se da durante el dormir. Por siglos
hemos creído que durante el sueño no pasaba nada de importancia ; que cesaba
la acción y el esfuerzo. En otras palabras el sueño era una ocasión de
restauración de fuerzas para funcionar mejor durante la vigilia. Desde hace
un siglo sabemos que durante el dormir la acción continua, pero de otra
manera.
Reparemos en algunos aspectos sintomáticos del dormir: Insomnio, dormir
interrumpido o inquieto con frecuentes cambios de posición, movimientos de
partes, toses, gritos, llanto, sueños, etc… etc…. y bruxismo. Entonces,
durante el dormir sucede alguno de esos eventos que los profesionales
entienden como síntomas, porque perturban la existencia o dañan la salud.
Para un mejor entendimiento y curación nos interesa desentrañar el
significado de esos síntomas.
El aparato masticatorio como otros del organismo tiene más de una función.
Además de la degradación de los alimentos tiene participación en funciones de
expresión. Por ejemplo de simpatía, o seducción, en las que la cara luce
relajada, con una sonrisa, donde los dientes superiores se muestran separados
de los inferiores. Pero en los casos en que la expresión es de odio, los
dientes con frecuencia de muestran apretados Pero lo que remarca la expresión
de hostilidad es la modificación facial agregada por la contractura de los
músculos elevadores de la mandíbula .
En el pasado remoto cuando el hombre cada día debía luchar para
conservar la vida, la expresión de hostilidad contribuía al apronte para el
ataque o la defensa. Entonces, en enfrentamientos con animales salvajes o el
enemigo, en que estaba en peligro la propia vida, este apretar los dientes y
por consiguiente la expresión facial de ferocidad tenía varios sentidos. En
primer lugar servía para “retemplar el ánimo” es decir, mejorar la
disponibilidad de las propias potencias, y además contribuir en infundir
miedo en el contrincante.
Retengamos de las descripciones previas, algunas palabras: hostilidad, lucha,
ataque, defensa, enfrentamiento, enemigo. Todas ellas en la actualidad siguen
teniendo aplicación en situaciones de la vida cotidiana en las que la
intensidad de la realidad no es, ni de lejos, la de los tiempos del hombre
primitivo. En lo esencial esa situaciones nos siguen afectando pero de
distinta manera. Hay una diferencia importante; en aquellas escenas del
pasado los dientes llegaban a participar de la lucha (con uñas y dientes),
pero además de morder al enemigo y con el fin de producir más estrago y
dolor, lo masticábamos. Insisto: masticábamos al objeto (presa o enemigo).
Hoy, ante situaciones reales o fantaseadas de hostilidad o enfrentamiento
masticamos al sujeto, Entonces, podemos decir que al bruxar nos masticamos a
nosotros mismos. El bruxismo es exactamente eso: Agresión a sí mismo, ante la
imposibilidad real o no, de agredir o cambiar lo que nos afecta.
Los homeópatas necesitan conocer el sentido de los síntomas porque esto
facilita la comprensión del paciente y el diagnóstico del medicamento.
Para los psicólogos también es conveniente conocer su significado porque los
síntomas sustituyen pensamientos y sentimientos que no pueden llegar a la
conciencia del paciente (conversión histérica ).
Probablemente detrás del bruxismo esté el temor por el futuro o a las
enfermedades; por la salvación de su alma o a la muerte etc. Puede también
tratarse de la dificultad de enfrentar situaciones del presente en el entorno
familiar, en el ámbito del trabajo o en otras áreas. Podría así mismo
expresar culpa (remordimiento), relacionada con sucesos reales o imaginarios
ubicados en el pasado o, ser el equivalente de la rabia o el rencor
reprimidos.
El médico durante su labor semiológica con frecuencia deja la recolección y
examen de los síntomas dentarios al odontólogo , quien habitualmente limita
su tarea al diagnóstico y reparación de lo dañado. Esta actitud, es habitual
en las profesiones de la salud, y ocasiona la pérdida del significado
contenido en el síntoma .
Cabe hacer alguna reflexión en torno de la llamativa evitación de estos
contenidos que, como podemos ver tienen que ver con fantasías de muerte, o mejor
dicho con la constante amenaza de perder la vida. En psicología en este
sentido se dice que son fantasías tanáticas. Tal vez esa sea la razón de la
resistencia de las profesiones de la salud en examinar los contenidos de los
síntomas del bruxismo.
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