VITILIGO
Dr. Nestor H. Bonomi
A fines de Diciembre de 1991, atiendo a la Sra. M.T. de 40 años, que me consulta por padecer de vitiligo, que ya le ha tomado toda la cara (intenso en mentón, mejillas y ambas cejas), le ha tomado también el pecho y los brazos. Su gran problema, por supuesto, es la cara, por ser lo único de su cuerpo que no puede cubrir. El cuadro de esta señora aparece después de sufrir una gran tensión nerviosa con su marido, que se encuentra en una grave situación. Padece también de un adormecimiento y dolor del músculo trapecio. Sufre de frigidez. Hace 8 años ha perdido el olfato a consecuencia de trabajar en un lugar en que deben usarse grandes cantidades de lavandina, todos los días. - Ella es calurosa y sedienta. En sus comidas prefiere lo salado y le gusta mucho el pan. Se destacan los siguientes síntomas en su esfera psíquica: es poco cariñosa y tiene un carácter muy fuerte. Tiene falta de confianza en sí misma. Prefiere estar sola. Ha sido muy llorona, aunque ahora ha cambiado mucho. Carece de miedos. No tiene vértigo de alturas, ni claustrofobia. - Todos estos síntomas son secundarios a su gran PENA, por la situación de su marido; síntoma que por su intensidad debemos tomar como cabeza de fila. Le indico su remedio ese mismo día. En pocas semanas dice sentirse bien de su carácter, mejoría que permanece todos los siguientes meses. Al año y cuatro meses recupera el olfato y el gusto. El vitiligo, que iba en aumento, se detiene. Meses después el olfato y el gusto mantienen su normalidad. El vitiligo comienza a disminuir en intensidad. Recién en 1996 cuando estaba perdiendo las esperanzas de curar del vitiligo, este se desvanece completamente de su cara. Por supuesto, su alegría es inmensa, más sabiendo que es una enfermedad que no se puede curar, a pesar de los experimentos con corticoides, psoralenos, kellina, etc. y hasta con los pequeños injertos autógenos.
A su pedido continuamos su tratamiento, insistiendo en curar el resto de las consecuencias de su profunda enfermedad.
A fines de Diciembre de 1991, atiendo a la Sra. M.T. de 40 años, que me consulta por padecer de vitiligo, que ya le ha tomado toda la cara (intenso en mentón, mejillas y ambas cejas), le ha tomado también el pecho y los brazos. Su gran problema, por supuesto, es la cara, por ser lo único de su cuerpo que no puede cubrir. El cuadro de esta señora aparece después de sufrir una gran tensión nerviosa con su marido, que se encuentra en una grave situación. Padece también de un adormecimiento y dolor del músculo trapecio. Sufre de frigidez. Hace 8 años ha perdido el olfato a consecuencia de trabajar en un lugar en que deben usarse grandes cantidades de lavandina, todos los días. - Ella es calurosa y sedienta. En sus comidas prefiere lo salado y le gusta mucho el pan. Se destacan los siguientes síntomas en su esfera psíquica: es poco cariñosa y tiene un carácter muy fuerte. Tiene falta de confianza en sí misma. Prefiere estar sola. Ha sido muy llorona, aunque ahora ha cambiado mucho. Carece de miedos. No tiene vértigo de alturas, ni claustrofobia. - Todos estos síntomas son secundarios a su gran PENA, por la situación de su marido; síntoma que por su intensidad debemos tomar como cabeza de fila. Le indico su remedio ese mismo día. En pocas semanas dice sentirse bien de su carácter, mejoría que permanece todos los siguientes meses. Al año y cuatro meses recupera el olfato y el gusto. El vitiligo, que iba en aumento, se detiene. Meses después el olfato y el gusto mantienen su normalidad. El vitiligo comienza a disminuir en intensidad. Recién en 1996 cuando estaba perdiendo las esperanzas de curar del vitiligo, este se desvanece completamente de su cara. Por supuesto, su alegría es inmensa, más sabiendo que es una enfermedad que no se puede curar, a pesar de los experimentos con corticoides, psoralenos, kellina, etc. y hasta con los pequeños injertos autógenos.
A su pedido continuamos su tratamiento, insistiendo en curar el resto de las consecuencias de su profunda enfermedad.