SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO

 

Dr. Nestor H. Bonomi

 

                                                                         

 

La señora L.I.T. de 60 años de edad llega a mi consultorio en septiembre de 2001.

Desde hace 12 años padece de una polineuritis de manos y pies que no se pude solucionar a pesar de los “remedios” en comprimidos e  inyectables que le indican sus médicos durantes todos esos años. El cuadro doloroso no se mueve en absoluto y su sufrimiento es intolerable. La sintomatología consiste en fuertes dolores, hormigueos y adormecimiento de las zonas antedichas.

Estos cuadros  neuropáticos pueden deberse a compresión, atrapamiento o estiramiento de un nervio. Las consecuencias pueden ser : desmielinisación, degeneración, regeneración incompleta etc. dependiendo el cuadro  si el nervio lesionado es motor, sensitivo o mixto. las manifestaciones clínicas dependen de la localización, la extensión de la lesión, etc. etc.

A lo dicho debo agregar que en el plexo braquial, el nervio mediano es sumamente vulnerable a cualquiera de las agresiones antedichas. Esta señora sufre también las consecuencias del daño provocado en dicho nervio en una de sus muñecas, por debajo del canal carpiano, lo que constituye el SINDROME DEL TUNEL CARPIANO. Aparecen parestesias y fuertes dolores en las zonas de distribución del nervio mediano correspondiente a su mano. Luego le siguen trastorno motores con atrofia muscular de la eminencia tenar, los hormigueos. adormecimientos y demás trastornos.

Como tratamiento le indican infiltraciones locales o en su defecto la “sección” del ligamento anular anterior del carpo. No acepta la cirugía. En efecto, el tratamiento que le proponen no cura ni sirve para nada, ya que solamente intentan hacer desaparecer los síntomas, es decir SUPRIMIR la enfermedad, pero el ENFERM0 seguirá enfermo y si para algo sirviera, quedarían aún las polineuritis que tampoco habrán podido curar. No quieren entender, por obcecados que esta señora no está enferma por que padezca este terrible cuadro en manos y pies, sino que padece este terrible cuadro porque ESTA ENFERMA.

Intentemos entonces curar  la ENFERMA para que desaparezca su ENFERMEDAD. Así hacemos siempre los verdaderos homeópatas unicistas, aunque parezca que hemos llegado muy tarde para que la consecuencia de la enfermedad quede anulada también.

No obstante siempre HAY QUE INTENTARLO, comenzando por los síntomas mentales.

La señora L.I.T.  no comenta con nadie sus problemas. Dice que “traga” sus cosas, que no salen de ella porque le molesta hacerlas públicas.

Padece miedo a los accidentes, a ir en auto, a quedar sola o quedar encerrada en cualquier lugar.

Es muy ordenada y sufre vértigo de altura. Se encuentra muy mal en las multitudes. La claustrofobia la desespera.

Respecto de las comidas dice preferir los salados a los dulces, la carne jugosa, las pastas. Pero todo bien sabroso.

No le agradan el pescado ni los mariscos.

Cualquier homeópata unicista ya imagina el remedio que curando profundamente a esta ENFERMA, lograria curar su ENFERMEDAD y por lógica haría también desaparecer los síntomas que la tienen desesperada desde hace 12 años sin descanso.

La medico de inmediato y a los pocos meses empieza su notable mejoría y en 2002 desaparece el síndrome del túnel carpiano, los dolores, punzadas y adormecimientos de manos y pies. La enferma se ha curado profundamente.