Disposición Suicida

 

El cuadro que presentaba el Sr. B.M., de 80 años de edad era preocupante. Se quejaba de gran dificultad para tragar y sensación de tener "algo" que le apretaba la garganta. Me manifiesta que no tolera más esa situación. Tenía una gran indisposición para hablar, de modo que su hijo, que lo acompañaba, se veía obligado a explicarme todos los síntomas de su padre que era muy ansioso, se mostraba cansado, muy inquieto en su silla. Los remedios indicados por otros médicos no modificaron en absoluto su estado.
Dispuesto a pedir algunos estudios para ayudar al diagnóstico, quedo sorprendido cuando su hijo me interrumpe para confesarme que los problemas de su padre son a causa de que se ha querido suicidar. Me informa que hace aproximadamente dos semanas, "cansado de la vida" su padre se cuelga del cuello con un alambre. En ese preciso momento, él, su hijo, entra en la habitación y logra levantarlo a tiempo y salvarle la vida. Quedan, por supuesto, lesiones en los músculos y los nervios del cuello. Después de esta revelación, dejo de lado el pedido de radiografías y análisis, ya que he de encontrar síntomas suficientes para hacer mi diagnóstico homeopático. De sus síntomas mentales tomo: disposición al suicidio colgándose; cansado de vivir; cuidadoso con el dinero. Del resto de los síntomas elijo: deseos de grasa; deseo de dulces; muy friolento; arco senil muy notable en ambos ojos.
Debo agregar que la comisura izquierda de la boca está "caída" por paresia, que hay otras lesiones de cuello que indican que los nervios no quedaron indemnes.
Medico al paciente de inmediato.
La mejoría es notable. En poco tiempo no siente más molestias en la garganta y comienza a tragar normalmente. La comisura de la boca se levanta adquiriendo el tonismo normal.
Respecto a su personalidad ha cambiado mucho, ya que no piensa más en el suicidio como lo hacía siempre. Lo veo muy alegre.
Parece haber logrado, según él lo expresa, la paz consigo mismo.