BIOFILIA Y NECROFILIA

 

                                                          De: “El corazón del hombre”          Por Erich From

 Biofilia, el amor a la vida; necrofilia, el amor a la muerte.                       

No  conozco mejor introducción al corazón del problema de la necrofilia, que una especie de declaración que hizo en 1936 el filósofo español Unamuno. Fue en ocasión de un discurso del general Millán Astray en la Universidad de Salamanca, de la que el rector era Unamuno, cuando empezaba la guerra civil española. El lema favorito del general era: ¡Viva la muerte! Y uno de sus partidarios lo gritó desde el fondo de la sala. Cuando termino su discurso el general, se levantó Unamuno y dijo:”ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito, de viva la muerte. Y yo que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros como experto en la materia que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto en un tono bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor”. En ese momento, Millán Astray no se pudo contener por más tiempo y gritó: ¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!, Clamoreado por los falangistas.

Pero Unamuno continuó: “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer es necesario persuadir. Y para persuadir necesariamente hace falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.

Unamuno al hablar del carácter necrófilo del grito Viva la muerte, tocó el corazón del problema del mal. La formas puras de necrofilia y biofilia son, desde luego, raras. El necrófilo puro es un loco; el biófilo puro es un santo. La mayor parte de las personas son una mezcla particular de orientaciones necrófilas y biófilas y lo importante es cual de ellas predomina. Aquellos en quienes alcanza el predominio de la orientación necrófila matarán lentamente su lado biófilo.; habitualmente, no son concientes de su orientación de su amor a la muerte; endurecerán sus corazones; obrarán de tal forma que su amor a la muerte les parecerá ser la respuesta lógica y racional a lo que experimentan. Por otra parte, aquellos en quienes aún predomina el amor a la vida, se sentirán disgustados cuando descubran que cerca estuvieron  del “valle de la sombra de la muerte” y ese disgusto podría despertarlos a la Vida. De ahí  que sea muy importante saber, no sólo lo fuerte que es la tendencia necrófila en una persona, sino también  hasta qué punto es conciente de ella. Si cree que mora en tierra de vida cuando en realidad mora en tierra de muerte, está perdida para la vida, ya que no tiene oportunidad de regresar.

¿Que factores producen el desarrollo de las orientaciones necrófilas y biófilas en general y, más específicamente, la mayor o menor intensidad de la orientación hacia el amor a la vida en un individuo o un grupo dado? Porque la realidad es que no se trata de una dualidad humana, como se suponía en un principio, sino que, la condición más importante, de acuerdo a mis experiencias clínicas en psicoanálisis y de la observación de las conductas de grupo, la condición más importante para el desarrollo del amor a la vida es desde niño estar con gente que ama a la vida. El amor a la vida es tan contagioso como el amor a la muerte. Se comunica sin palabras ni explicaciones y, desde luego sin ningún sermoneo acerca de que hay que amar a la vida. Se expresa en gestos más que en ideas, en el tono de la voz más que en las palabras. Puede observarse en todo el ambiente de una persona o un grupo, y no en los principios y reglas explícitas según los cuales organizan sus vidas.  Entre las condiciones específicas necesarias para el desarrollo de la biofilia mencionaré las siguientes: cariño, relaciones afectuosas con otros desde la infancia; libertad y ausencia de amenazas; enseñanza – por el ejemplo y no por prédicas – de los principios conducentes a la armonía y las fuerzas interiores; guía en el “arte de vivir”; influencia estimulante de otros y respuesta a la misma; un modo de vida que sea verdaderamente interesante. Lo opuesto a estas condiciones  fomenta el desarrollo de la necrofilia: crecer entre gente que ama la muerte, carecer de estímulo; frialdad, condiciones que hacen a la vida rutinaria y carente de interés; orden mecánico  en vez de orden determinado por relaciones directas y humanaqs entre las personas.

En cuanto a las condiciones sociales  para el desarrollo de la biofilia es evidente que son las mismas condiciones que fomentan las tendencias que acabo de enunciar respecto al desarrollo del individuo. Quizá el factor más notorio que debería mencionarse aquí es el de una situación de abundancia contra escasez tanto económica como psicológicamente. En la medida en que la mayor parte de la energía del hombre se emplee en la defensa de su vida contra ataques, o para no morir de hambre, el amor a la vida se atrofia y se fomenta la necrofilia. Otra condición importante para el desarrollo de la biofilia es la abolición de la injusticia. No me refiero aquí con esto al concepto de atesoramiento, según el cual se considera injusticia el que no tenga exactamente lo mismo todo el mundo;  me refiero a una situación social en la que una clase social explota a otra y le impone condiciones que no permiten el despliegue de una vida rica y digna; o en otras palabras, cuando no se le permite a una clase social participar con otras en la misma experiencia básica de vivir; en último análisis con la palabra injusticia me refiero a una situación social en que el hombre no es un fin en sí mismo, sino que se convierte en medio para los fines de otro hombre. (recordar al neo-liberalismo; Martínez de Hoz; Fuerzas Armadas;  Menem)

Finalmente una condición importante para el desarrollo de la biofilia es la libertad. Pero no es condición suficiente “la libertad respecto de” trabas políticas. Si ha de desarrollarse el amor a la vida tiene que haber libertad “para”; libertad para crear y construir, para admirar y aventurarse. Tal libertad requiere que el individuo sea activo y responsable, no un esclavo ni una pieza bien alimentada de la máquina.