ASMA BRONQUIAL
Profesor
Dr. Carlos A. Distilo
Es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas
a la que se asocia intensa hiperreactividad
bronquial frente a estímulos diversos. Actuando conjuntamente, ambos
fenómenos ocasionan la obstrucción bronquial, cuya intensidad varía de
manera espontánea o por la ación terapéutica. Afecta al 3,7 % de la población
adulta. En los niños el porcentaje es algo más elevado. Factores genéticos
y ambientales seguramente explican las diferencias en que prevalece esta
enfermedad, en diversas comunidades y regiones del mundo.
Los niños están más predispuestos que las niñas al
desarrollo del asma. En cambio en los adultos jóvenes afecta más a las
mujeres. En los ancianos, estas diferencias desaparecen y el asma se presenta
por igual en ambos sexos. En las tres últimas décadas han aumentado los
casos y la gravedad de los mismos. Diversos cambios en el entorno y en los hábitos
son los responsables como por ejemplo el aumento de la concentración
ambiental de los alérgenos (polución) , el hábito tabáquico y la
alimentación artificial. Se deduce entonces que el hombre paga con su salud
al oponerse a la naturaleza. En el asma bronquial se deben tener en cuenta la
inflamación, la alergia y la hiperreactividad bronquial. Muchos cuadros van
acompañados de rinitis alérgica, eczemas u otras manifestaciones
concomitantes o alternantes.
Pero lo que el médico homeópata debe descubrir es quién
padece esa enfermedad. No dejaremos de insistir en que
el asma presente en Pedro no es igual a la presente en Juan, pues cada
uno de ellos aportará con su estructura genética constitucional, ciertas
modalidades que lo diferencian a uno del otro.
Daré dos ejemplos.
1° ) - Hace
unos años llegó a mi consulta Gabriela, una niña de 10 años que tenía
accesos de disnea asmatiforme
desde el primer año de edad. Sus padres eran alérgicos y heredó ese terreno
o predisposición. Era una niña inquieta, de tez pálida, muy nerviosa, tímida,
reservada, muy ordenada, y hacía crisis asmáticas preferentemente a las 2 de
la mañana, con deseos de aire libre y de estar acompañada. Con estos
elementos y después de constatar mediante el examen físico y estudios
complementarios que se trataba de un asma bronquial, fue medicada con Gefión
30, diez glóbulos dos veces por día.
A partir de entonces sus crisis disminuyeron en
frecuencia e intensidad hasta alcanzar su completa
curación al cabo de 5 años.
2° ) - J.M. de 20 años de edad me consultó por crisis
de asma que sufría desde los 16 años y que se repetían con una frecuencia
de tres veces por mes, necesitando "nebulizarse" 3 o 4 veces al día,
con bronquiodilatadores.
Pese a ser joven su memoria no era buena, se encolerizaba
si lo contradecían, era rencoroso, compasivo, celoso y desde su infancia se
sintió desvalido, sin suficiente protección material y amor por parte de sus
padres. Era reservado, desconfiado, caluroso, con marcados deseos de dulces y
estos síntomas me llevaron a prescribirle Lycopodium 30 en un papel.
Al mes volvió a la consulta diciéndome que anímicamente
se sentía mejor, que su memoria era mucho mejor y sus crisis, si bien no
desaparecieron "como él hubiera deseado" , habían disminuido
notablemente en intensidad.
Este paciente mejoró con las intercurrencias propias del
caso y sus crisis desaparecieron definitivamente,
permitiéndole practicar deportes que antes le estaban completamente vedados.
El tratamiento duró 2 años.